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11 agosto, 2022

Lo que bien se dice... bien se entiende

Mal de muchos consuelo de otros

Hay cosas en la vida que te ponen contra la pared, que te arrinconan a los extremos más inexplicables que confrontan una realidad única, sin precedente, que nadie podría describir ni comparar debido a que nadie puede hablar de lo que desconoce, que nadie puede dar lo que no tiene, ni aprender de lo que no ha vivido. 

A quedado atrás, cuando se decía que se ha dominado la pandemia, que no pasa nada y que hay que abrazarse porque no pasa nada, que el uso del cubrebocas no sirve de nada para prevenir contagios y lo que si es vigente es la nueva cepa de la mano con la nueva curva y sus nuevos efectos. 

Es por demás insensible hablar de lo que se desconoce y en el ánimo de decir algo, se hiere y se atenta en contra de los sentimientos de cada ser humano que vive y padece las consecuencias de lo que se minimiza y se hace pasar como algo menor, lo cual solamente deja heridas muy profundas que con el tiempo se tendría la esperanza que pasarán a la historia y queden en el olvido. 

Pasar por el proceso no deseable del contagio tanto de un familiar cercano como del personal, en una situación donde sabes que podrías quedar en la experiencia y en la estadística, te deja muy vulnerable y consentimientos de profundo dolor y tristeza con los cuales se debe aprender a luchar y a vivir porque es inevitable sentir la frustración de verte inmerso entre la vida y la muerte. 

Saber que estás en la parte vulnerable, entre los que tendrían el riesgo inminente de el último soplo de vida o la segunda oportunidad de respirar con profundidad para la segunda oportunidad de la vida misma. 

Sentimientos encontrados se desprenden del momentum donde podrías dejar de respirar o encuentras el respiro de la siguiente oportunidad, donde te invade la nostalgia y a la vez la energía de dar el 200% al saber que cada suspiro y cada respiro representan múltiples oportunidades y las tomas sin dar tregua.

Si te encuentras en esa gran disyuntiva, vive intensamente la segunda oportunidad, vive intensamente el siguiente suspiro y respiro y agradece que la divinidad deja en el universo la gran oportunidad de seguir contando con la existencia del ser que representas y eres. Que los sentimientos pos COVID sean motivos de ánimo y esperanza.

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