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julio 22, 2026

Voces

Lo que dejó la gira

La gira más larga de la Presidenta Claudia Sheinbaum por Quintana Roo no solo dejó anuncios y fotografías oficiales. También dejó imágenes que, en política, suelen decir más que los discursos.

Todo comenzó en Tulum, durante el recorrido por el Parque del Jaguar, un proyecto administrado por la Sedena que desde su apertura ha generado polémica por los costos de acceso y las restricciones para quienes viven del turismo. Ahí ocurrió algo poco común: un grupo de ciudadanos logró acercarse a la Presidenta para reclamar el abandono y la falta de respuesta del gobierno estatal.

La escena llamó la atención. Quienes hemos cubierto este tipo de giras sabemos que los cercos de seguridad rara vez permiten que alguien llegue hasta la mandataria. Por eso las preguntas son inevitables. ¿Falló el operativo? ¿Fue una excepción? ¿O simplemente el descontento ya no pudo contenerse? Todo ocurrió frente a Mara Lezama , cuya incomodidad fue evidente. Y fue imposible no recordar aquella ocasión en que la propia Sheinbaum la llamó públicamente “la inquietita”. En política, hasta los gestos tienen destinatario.

Más allá de los anuncios sobre el rescate de Tulum, el combate al sargazo y la entrada gratuita para los mexicanos al Parque del Jaguar, hubo otro episodio que merece atención. De acuerdo con versiones de personas que participaron en la reunión privada que sostuvo la Presidenta con empresarios, hoteleros y restauranteros de Tulum, varios desmintieron las cifras de ocupación turística que el Gobierno del Estado reporta a la Federación y expusieron una realidad muy distinta a la de los informes oficiales. Incluso, relatan que Sheinbaum pidió que los dejaran hablar porque, al final, “ellos viven aquí”.

La gira concluyó antes de lo previsto. La visita programada a Cancún se canceló luego de que la Presidenta aceptara la invitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para viajar a Nueva York y asistir a la final del Mundial de Futbol.

Yo me quedo con otra final. La que se jugó aquí, en Quintana Roo. La de los discursos frente a la realidad. Porque los boletines pueden presumir cifras alegres, pero difícilmente pueden ocultar lo que empresarios, trabajadores y ciudadanos viven todos los días. Una cosa es el Quintana Roo del PowerPoint… y otra, el Quintana Roo real.

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