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28 diciembre, 2022

Por Georges Goubert Panini

Voces

Las corporaciones multinacionales nos gobiernan. 

 La empresa multinacional es actualmente el vector privilegiado de concentración de capitales y riquezas en unas pocas manos anónimas e irresponsables que se han arrogado, por esta vía, poderes políticos. Esta observación se aplica generalmente a cualquier tipo de gran empresa, modestamente llamada multinacional. Sociedades monetarias y financieras, bancos, fondos de cobertura y otros fondos buitre sin olvidar los medios de comunicación.  

Todo es compra y venta y somos sometidos al enorme poder de las ganancias. 

Los escándalos de corrupción lo prueban. 

Los políticos se transformaron en vendedores y promueven la mercancía de las grandes empresas. 

Pero no solo las empresas, como los de la industria farmacéutica  si no los carteles de drogas y otros. 

Actualmente el estatuto jurídico de las empresas permiten crear las condiciones para que las interacciones políticas y geopolíticas, existan. 

En muchísimos países, los actores políticos aparentes no son, los solos verdaderos responsables, existen otros dominadores económicos, los amigos de los amigos, los que están en la sombra. 

Tenemos que  secar  la optimización fiscal y la evasión fiscal en la medida en que los accionistas dejarían de ser la única decisión ejecutiva y donde  la pertenencia estatal se opondría a hacer de la empresa una variable al servicio de los apetitos financieros internacionales de sus propietarios. 

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 En síntesis, los sucesivos desarrollos tecnológicos han puesto de manifiesto la ineptitud conceptual que consistía en equiparar al hombre con el trabajo que podía realizar; trabajo cuyo resultado también era esencialmente captado por los dueños del capital ya que el empleado nunca tuvo ningún poder de decisión en la empresa en la cual pasó la mayor parte de su vida. 

Las empresas no las nombraré porque ustedes las conocen pertenecen a grandes grupos financieros, los cuales están deseosos de obtener cada vez más mercados e influir en la vida política y social de los seres humanos. 

¿Qué podemos hacer? 

Tal vez empezar por no comprar ni consumir de estas marcas multinacionales al menos una vez al mes. Imagínense lo que implicaría, por estas empresas, no abastecerse durante un solo día al mes.  

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