Estoy escribiendo estas líneas desde Mazatlán, Sinaloa, y la verdad pocas veces me he sorprendido tanto con un proyecto relacionado con la música. Vine invitado por Horacio Palencia, uno de los compositores más importantes que ha dado el regional mexicano, porque está por inaugurar HP Estudios, un complejo que, se los digo con absoluta sinceridad, me dejó con la boca abierta.
He recorrido estudios de grabación en México, Estados Unidos y otros países, pero uno como éste, honestamente, yo no lo conocía. No sé si exista otro igual en alguna parte del mundo, pero al menos yo no lo he visto. Tecnología de punta, espacios diseñados para que el artista encuentre inspiración y un nivel técnico impresionante.
Lo mejor de todo es que no se trata únicamente de un edificio bonito o de aparatos de última generación. Detrás está la sensibilidad musical de Horacio Palencia, un compositor que ha escrito decenas de éxitos y que entiende perfectamente lo que necesita un cantante para sacar la mejor versión de sí mismo. Aquí podrán grabar artistas consagrados y también quienes apenas comienzan su carrera. Incluso el propio Palencia podrá producir proyectos. Me parece una inversión extraordinaria para la música mexicana y un regalo para Mazatlán.
Gabriel Varela, una historia que pone la piel de gallina
Y mañana sábado, a las ocho de la noche, por Imagen Televisión, no se pueden perder El Minuto que Cambió Mi Destino, Sin Censura.
El invitado será el productor teatral Gabriel Varela, a quien entrevisto por segunda ocasión. Gabriel es hijo de don Salvador Varela y de doña Gina Romand, pero esta vez no llega para hablar únicamente de teatro o de su trayectoria profesional.
Llega para contar cómo estuvo a punto de morir.
Escuchar de su propia voz que los médicos prácticamente le pidieron preparar sus servicios funerarios es verdaderamente estremecedor. Más impactante aún cuando relata el momento en que le informaron que tendrían que amputarle los testículos como consecuencia de una gravísima enfermedad: la gangrena de Fournier.
La serenidad con la que narra cada etapa de ese infierno, el dolor físico, el miedo y la incertidumbre convierten esta entrevista en una de las más fuertes que hemos realizado recientemente. Es un testimonio de supervivencia, de fe y de ganas de vivir. De verdad vale muchísimo la pena verla. Los espero mañana sábado, ocho de la noche, por Imagen Televisión.
Enrique Guzmán insiste en equivocarse
Y ahora sí, permítanme hablar de alguien que, cada vez que abre la boca, parece empeñado en generar una nueva polémica.
En una entrevista reciente, Enrique Guzmán hizo declaraciones que, francamente, me parecieron de muy mal gusto. Aseguró que se casó con Silvia Pinal porque ella estaba embarazada y que incluso quería abortar a Alejandra Guzmán.
¿De verdad era necesario decir algo así tantos años después?
No alcanzo a imaginar lo que pudo sentir la familia Pinal al escuchar semejantes palabras sobre una mujer que ya no está para responder. Hay cosas que simplemente no aportan nada y sólo lastiman la memoria de quienes ya no pueden defenderse.
Pero además volvió a mencionarme. Dijo que lo peor que se ha dicho de él fue cuando, según sus palabras, yo inventé que había manoseado a su nieta.
No, Enrique.
Yo no inventé absolutamente nada.
Quien hizo pública esa acusación fue Frida Sofía, tu propia nieta. Ella fue quien denunció los hechos y quien puso el tema sobre la mesa. Los periodistas informamos sobre declaraciones públicas; no las fabricamos.
Han pasado cinco años desde que estalló ese escándalo y, lejos de quedar completamente aclarado ante la opinión pública, sigue siendo un episodio que acompaña tu historia. No porque lo diga yo, sino porque jamás lograste disipar todas las dudas que generó aquella denuncia.
Por eso sorprende que, en lugar de asumir que fue un conflicto familiar gravísimo, prefieras responsabilizar a la prensa.
Los periodistas no inventamos los problemas de los famosos. Los problemas, muchas veces, los crean ellos mismos con sus actos… y, en ocasiones, con sus propias palabras.