Por Sergio León / Grupo Cantón
Cancún acaba de convertirse en el centro mundial de una discusión que definirá parte del futuro del Caribe.
La 4ª Conferencia UE-Caribe Global Gateway sobre Sargazo reunió a 350 participantes de 45 países y territorios.
México llegó con una de las apuestas más ambiciosas de la región: capturar el sargazo antes de que toque nuestras playas, ampliar embarcaciones y barreras y convertir un problema ambiental en una industria.
Mientras República Dominicana, Granada y Barbados avanzan en monitoreo, recolección e industrialización, México plantea invertir $2,635 millones entre 2026 y 2027.
Quintana Roo podría convertirse no sólo en potencia turística, sino en referente mundial para enfrentar y aprovechar el sargazo.
El problema es la velocidad.
Semarnat informó que en mayo se estimaron 35 millones de toneladas húmedas de sargazo en el Caribe: cuatro veces más que en 2025 y 27 veces el promedio histórico.
Un estudio del BID sobre 157 segmentos costeros de Quintana Roo estimó que su presencia puede asociarse con una reducción de 11.6% de la actividad económica local, con efectos incluso hasta 12 meses después.
No hablamos sólo de hoteles. Hablamos de restaurantes, transportistas, tours, pescadores, comercios, proveedores, empleos, salarios, consumo e impuestos.
El 30 de julio, el Gobierno federal presentó una primera etapa de $768.7 millones: dos remolcadores, seis sargaceros costeros, barreras dinámicas y alrededor de 50 kilómetros de barreras. La capacidad debía aumentar hasta 1,870 toneladas diarias.
Han pasado poco más de dos meses.
Después de revisar información pública de Marina, Hacienda, contrataciones y lo presentado en el foro de Cancún, no encontramos todavía un dato consolidado que permita conocer cuánto de esos $768.7 millones está efectivamente ejercido, cuántas de las ocho nuevas embarcaciones están operando o cuántos de los 50 kilómetros nuevos están instalados.
Eso no significa que no se esté trabajando. Significa que necesitamos medir públicamente el avance.
Y el reloj corre. Quintana Roo ya había retirado más de 123 mil toneladas este año, superando las 92,782 de todo 2025.
Necesitamos un tablero público: pesos ejercidos, embarcaciones operando, kilómetros de barreras instalados, toneladas interceptadas en altamar, retiradas de playa e industrializadas.
Los $2,635 millones representan una oportunidad histórica, pero su éxito no se medirá en anuncios. Se medirá en barcos navegando, barreras funcionando y toneladas que nunca lleguen a nuestras costas.
Cada tonelada detenida protege algo más que arena y mar: protege turistas, empleos, empresas, inversión e impuestos.
El sargazo de 2027 no comienza cuando aparezca en el horizonte. Comienza hoy.
¡Hasta la próxima semana, con nuevos retos y oportunidades!
Sin miedo a la cima, porque el éxito ya lo tenemos.
And What About the 2.635 Billion Pesos?
Cancún has just become the center of a global discussion that could shape part of the Caribbean’s future. The 4th EU–Caribbean Global Gateway Conference on Sargassum brought together 350 participants from 45 countries and territories.
Mexico arrived with one of the region’s most ambitious strategies: intercept sargassum before it reaches our beaches, expand vessels and containment barriers, and ultimately turn an environmental problem into an industry.
While the Dominican Republic, Grenada and Barbados advance in monitoring, collection and industrialization, Mexico plans to invest 2.635 billion pesos between 2026 and 2027.
Quintana Roo has an opportunity to become not only a tourism powerhouse, but also a global leader in managing and utilizing sargassum.
The problem is speed.
Mexico’s Environment Ministry reported an estimated 35 million wet tons of sargassum across the Caribbean in May—four times the 2025 level and 27 times the historical average.
An IDB study covering 157 coastal segments in Quintana Roo estimated that sargassum presence can be associated with an 11.6% decline in local economic activity, with effects potentially lasting up to 12 months.
This is not just about hotels. It is about restaurants, transportation companies, tour operators, fishermen, retailers, suppliers, jobs, wages, consumption and tax revenues.
On July 30, the federal government announced a first stage worth 768.7 million pesos: two tugboats, six coastal sargassum vessels, dynamic barriers and approximately 50 kilometers of containment barriers. Collection capacity was expected to increase to 1,870 tons per day.
More than two months have passed. After reviewing publicly available information from the Navy, Finance Ministry, procurement records and the Cancún conference itself, we still have not found consolidated public data showing how much of those 768.7 million pesos has actually been spent, how many of the eight new vessels are operational, or how many of the 50 new kilometers of barriers have been installed.
That does not mean nothing is being done. It means progress needs to be publicly measured.
And the clock is ticking. Quintana Roo had already removed more than 123,000 tons of sargassum this year, surpassing the 92,782 tons collected during all of 2025.
We need a public dashboard: pesos spent, vessels operating, kilometers of barriers installed, tons intercepted offshore, tons removed from beaches and tons industrialized.
The 2.635 billion pesos represent a historic opportunity, but success will not be measured in announcements. It will be measured in vessels at sea, barriers in operation and tons of sargassum that never reach our shores.
Every ton stopped before reaching the beach protects more than sand and sea. It protects tourists, jobs, businesses, investment and tax revenues.
The 2027 sargassum season does not begin when it appears on the horizon. It begins today.
¡ Until next week, with new challenges and opportunities!
Fearlessly reaching the top, because we already have success.
X: @Oigres14 | IG: @sergioleoncervantes | Mail: sergioleon@sergioleon.mx

