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octubre 25, 2026

Voces

El cuarto México

Por: Paola Moreno / Grupo Cantón
Columna:tejiendo patria

México ha vivido etapas que explican lo que somos. El primero fue un país de lucha: la Revolución exigió tierra, derechos y justicia, y de ese conflicto surgieron instituciones que dieron estabilidad. Así construimos nuestros cimientos.

Después llegó el México que aprendió a producir. Industrialización, comercio e inversión abrieron mercados, crearon empleos y transformaron ciudades. Cancún nació de ese impulso y de quienes encontraron oportunidades. Pero el crecimiento no garantizó que todas las familias participaran de sus beneficios.

El tercer México volvió a colocar en el centro a quienes habían quedado rezagados. Los apoyos sociales, la recuperación salarial y una nueva prioridad política contribuyeron a reducir la pobreza nacional de 41.9% en 2018 a 29.6% en 2024. Es un avance real, aunque persisten barreras para progresar.

En Benito Juárez, la medición municipal de 2020 registró alrededor de 323 mil personas en pobreza y 44.5% de la población sin acceso a seguridad social. Son cifras de 2020, pero recuerdan que la potencia turística convive con carencias.

¿Qué debería ser el cuarto México? Uno que no enfrente justicia social y desarrollo económico. Que proteja a quienes lo necesiten y abra caminos hacia la educación, la salud, la ciencia, la tecnología y el trabajo digno para construir autonomía económica.

Cancún tiene una oportunidad concreta. La gobernadora Mara Lezama impulsó el Distrito Financiero y Tecnológico, reconocido en agosto de 2026 como Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar, con 60.76 hectáreas. La presidenta Claudia Sheinbaum ha vinculado inversión y bienestar. La declaratoria es apenas el inicio.

¿Por qué no conectar ese distrito con universidades, centros de investigación, servicios médicos, turismo de negocios y empresas? Mediante alianzas público-privadas bien vigiladas podrían surgir becas, capacitación, atención accesible y oportunidades para proveedores locales. Investigar y patentar soluciones propias también reduciría nuestra dependencia de tecnologías importadas y costosas.

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La diputada federal Carmen Patricia Armendáriz ha impulsado una propuesta de hubs de emprendimiento, una iniciativa que podría fortalecer la creación de empresas y vincularlas con nuevas oportunidades de desarrollo. La experiencia financiera y administrativa de Eugenio Segura puede ayudar a articular inversión e inclusión.

Existen programas del Bienestar, de mujeres, desarrollo económico y Jóvenes Construyendo el Futuro. Este último contempla en 2026 un apoyo de 9,582 pesos mensuales para capacitación. El reto no es repetir esfuerzos, sino coordinarlos con escuelas, investigadores y empleadores alrededor de resultados medibles.

Imaginemos un piloto: mil jóvenes capacitados cada año y seis de cada diez vinculados a un empleo o actividad productiva. Serían 600 trayectorias nuevas al año; en cinco años, hasta 3 mil vinculaciones, si se mantiene la meta y sin confundirlas con empleos netos creados. ¿Cuántas familias mejorarían sus ingresos y cuántas innovaciones surgirían? Habría que medirlo.

He aprendido que las mejores soluciones no nacen de una sola oficina. Requieren conocer la ley, administrar recursos, escuchar a las asociaciones civiles, sumar empresas y coordinar instituciones sin perder de vista a las personas.

Los cuatro Méxicos no tienen que cancelarse. Podemos conservar instituciones, capacidad productiva y protección social, y sumar una nueva visión: que más familias transformen la ayuda en oportunidades duraderas, sin abandonar a quienes necesitan protección permanente. El futuro de Cancún no debería medirse solo por cuánto crece, sino por cuántas familias crecen con él.

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