Por eso el ejército venezolano no se defendió.
Si bien Venezuela da la impresión de que la nueva presidenta Delcy Rodríguez, la cual pronunció un discurso en el que declaró claramente que consideraba a Estados Unidos un invasor ilegal que debía ser repelido.
Su furia pública y sus votos de resistencia le brindan una cobertura política esencial permitiéndole mantener su credibilidad y autoridad ante la base bolivariana y el ejército mientras que en privado se adhería a las condiciones que llevaron a la destitución de Maduro.
Esta calculada muestra de desafío garantiza que la estructura superviviente del gobierno venezolano pueda gestionar la transición, posicionando a Rodríguez como líder de la “resistencia” en lugar de como colaboradora en una rendición negociada.
Es importante desentrañar esto.
Si bien Venezuela posee defensas aéreas avanzadas como el S-300 y MANPADS portátiles, útiles contra helicópteros, el ejército venezolano no los desplegó contra el ataque estadounidense.
Al glorificar el violento espectáculo de una captura, la narrativa suprime activamente la incómoda verdad de que el éxito de la operación requirió un acuerdo previo con facciones poderosas dentro del propio régimen de Maduro.
Los servicios de inteligencia, negociaron con el presidente a cambio de garantías para su propia seguridad, supervivencia política y protección contra el enjuiciamiento, transformando una posible invasión sangrienta en una transición controlada que benefició tanto a la potencia invasora como a la estructura de poder existente, en detrimento de la narrativa revolucionaria.
¿Es posible entonces entender por qué el ejército venezolano no luchó contra Estados Unidos?
A pesar de años de apoyo político, económico y retórico de Moscú y Pekín, incluyendo acuerdos económicos, venta de armas, ejercicios militares conjuntos y un escudo diplomático en la ONU.
Esto no se debió a un fracaso de la intervención rusa o china, sino a que el objetivo principal del ejército y el gobierno venezolanos era su propia supervivencia institucional y la estabilidad del Estado que representan.
El ejército venezolano prefirió la preservación del Estado a una guerra para salvar a Maduro.