Después de platicar con Pablo Gutiérrez Fernández, me quedé pensando en Cancún y en quienes quieren gobernarlo. Hace un tiempo también conversé con Pablo Bustamante Beltran, y escuchar a ambos me lleva a preguntarme: ¿qué tan real es la competencia interna por la coordinación municipal de Morena en Benito Juárez, rumbo a la candidatura a la presidencia municipal?
Como periodista, no puedo dejar de preguntarme: ¿competirán en igualdad de condiciones o pesarán más los acuerdos de quienes tienen el poder?
No lo afirmo; lo pregunto. Una contienda debería servir para contrastar ideas y propuestas, no para confirmar decisiones tomadas de antemano. Si hay distintas trayectorias y visiones, deberían poder exponerse con transparencia.
Creo que vale la pena escuchar a esta nueva generación sin prejuicios, pero también sin conceder cheques en blanco. A Pablo Gutiérrez Fernández y a Pablo Bustamante hay que medirlos con la misma vara: propuestas, congruencia y resultados. La juventud puede traer nuevas formas de hacer política, pero debe demostrarlo.
Cancún necesita respuestas para sus problemas de movilidad, servicios públicos y crecimiento urbano. No basta con querer gobernar; hay que entender esa responsabilidad y explicar cómo responder a las necesidades de quienes vivimos aquí.
Desde el periodismo me corresponde preguntar, incluso lo incómodo. Los partidos resuelven sus procesos internos, pero los ciudadanos vivimos las consecuencias.
Y al final, la pregunta es: ¿pesará más el proyecto para Cancún o el respaldo dentro del partido?

