Al Canelo ya lo quieren jubilar algunos que no aguantarían ni un round de su entrenamiento. ¡Qué facilidad para enterrar carreras desde una silla! Mañana México estará pendiente de nuestros peleadores en Arabia Saudita, en la función México contra el mundo, cuyo plato fuerte es el regreso de Saúl Álvarez. Yo sí quiero ver al rey recuperar su corona.
Enfrente tendrá a Christian Mbilli, un rival que preocupa y al que sería una tontería minimizar. Aquí no se gana con el nombre ni con los millones en el banco: hay que subirse al ring y demostrar. He visto entrenar a Saúl fuerte, concentrado, con hambre. Lo veo en un gran momento y espero que dé el primer paso para recuperar lo que perdió frente a Terence Crawford en Las Vegas el año pasado. Esta vez va por el cinturón supermediano del Consejo Mundial de Boxeo. ¡Vamos, Canelo!
Y mañana, a las ocho de la noche, también tenemos una cita por Imagen Televisión en El minuto que cambió mi destino sin censura. Me acompaña el Vampiro Canadiense, un personaje cuya historia rebasa por mucho las llaves, los golpes y los aplausos de una arena.
Llegó a nuestro país hace más de tres décadas y se enamoró de México y de las mexicanas. Su vida ha sido una montaña rusa: triunfos, caídas y emociones que lo han llevado de un extremo al otro. Detrás de esa presencia imponente hay un hombre con heridas que no siempre se ven y una historia que merece escucharse sin prejuicios.
También hablaremos de su salud. Él ha contado que recibió diagnósticos de Alzheimer y Parkinson. ¿Cómo se encuentra hoy? ¿Qué tiene que decir sobre lo que ha enfrentado? Prefiero que escuchen su testimonio y conozcan de su propia voz cómo está. Los espero mañana; es una conversación que permite mirar al hombre detrás del luchador.
En otros asuntos, me da muchísimo gusto el regreso de Eduardo Yáñez al teatro. Es un buen actor, protagonista de tantas historias en televisión, que últimamente también le ha entrado al cine. Las tablas las tenía pendientes y, según explica, no encontraba un proyecto que de verdad lo entusiasmara.
Le ofrecían comedias ligeras y él quería un reto distinto. Pues llegó Lobos, con un elenco que incluye a Alejandro Camacho y Luis Felipe Tovar, entre otros. La política estará sobre el escenario y, con esos actores, hay motivos para esperar un trabajo interesante. Ahora toca demostrarlo frente al público. Mucha suerte, Eduardo: qué bueno que quieras seguir probándote como actor.
Cierro con alguien muy querido. Hoy es el último día de mi compañera y amiga Addis Tuñón en De primera mano, programa que tengo el gusto de conducir y dirigir. Fueron siete años de trabajo compartido con una reportera y conductora incansable, propositiva, disciplinada y comprometida.
Addis también ha sido incómoda. Y lo digo como reconocimiento: un reportero tiene que incomodar, preguntar, investigar y buscar hasta llegar al fondo. Para quedar bien con todos hay otros oficios. El nuestro exige carácter y disposición para hacer esa pregunta que algunos preferirían no escuchar.
Ella toma un descanso por una situación personal que le corresponde explicar cuando así lo decida. A mí me toca agradecerle estos siete años de entrega y desearle la mayor de las suertes. Querida Addis, gracias por tu trabajo, por tu disciplina y por acompañarnos en tantas tardes. Te llevas mi cariño, mi respeto y el reconocimiento que te has ganado trabajando. Que venga lo mejor para ti, amiga.

