Esta semana se estrena la bioserie de Timbiriche y, antes de que salga al aire, ya viene acompañada de polémica. Y no es para menos: se trata de contar la historia de uno de los grupos más importantes del pop mexicano sin la autorización, sin la supervisión y, hasta donde sabemos, sin las declaraciones de los integrantes originales.
Benny Ibarra, Diego Schoening, Alix Bauer, Sasha Sokol, Mariana Garza y Erik Rubín hicieron público un comunicado en el que dejan clarísimo que ellos no participaron en este proyecto, que no fueron consultados y que no avalan lo que ahí se va a contar.
También reconocen algo importante: existe libertad creativa y ellos no son propietarios absolutos del nombre Timbiriche. Eso es una cosa. Pero otra muy distinta es que se puedan contar situaciones privadas, delicadas o incluso dolorosas de sus vidas sin que ellos sepan exactamente cómo serán presentadas.
Y ahí es donde se puede poner verdaderamente interesante el asunto.
La revista TVNotas publicó precisamente que Sasha Sokol estaría dispuesta a emprender acciones legales en caso de que la serie afecte su imagen o vuelva a colocarla en una situación complicada con todo lo relacionado con Luis de Llano.
Y Sasha está en todo su derecho de revisar con lupa lo que se diga de ella.
Porque una cosa es hacer ficción inspirada en hechos conocidos y otra es utilizar acontecimientos personales que marcaron profundamente la vida de una persona para generar espectáculo, audiencia o morbo.
HABRÁ QUE VER QUÉ TANTO ES VERDAD
Yo tengo muchísimas ganas de ver esta serie.
Y no me encanta hablar de mí mismo, pero en este caso es importante decirlo porque conozco bastante bien la historia de Timbiriche. Durante muchos años fui probablemente uno de los reporteros que más cubrió al grupo, particularmente en la última etapa de su existencia original.
Estuve cerca de muchas de sus historias, de sus pleitos, reconciliaciones, romances, separaciones, cambios de integrantes y momentos complicados.
Por eso quiero verla.
Quiero saber qué historias decidieron contar, de dónde obtuvieron la información y, sobre todo, qué tanto corresponde con lo que realmente pasó.
Porque Timbiriche no solamente fue un grupo musical. Fue prácticamente una institución del entretenimiento mexicano.
Ahí crecieron frente a millones de personas Sasha, Benny, Mariana, Alix, Diego, Paulina Rubio, Thalía, Erik Rubín y muchos más.
Fueron niños convertidos en estrellas, después adolescentes perseguidos por la prensa y finalmente adultos cargando con historias que comenzaron cuando apenas entendían lo que significaba ser famosos.
EL PROBLEMA SERÁ CUANDO LA FICCIÓN SE CONFUNDA CON LA REALIDAD
Toda bioserie tiene dramatización. Lo sabemos.
Se modifican tiempos, se mezclan personajes, se exageran circunstancias y se construyen escenas que quizá jamás sucedieron exactamente como aparecen en televisión.
El verdadero problema llegará si el público termina creyendo que absolutamente todo lo que vea ocurrió de esa manera.
Y todavía más delicado si se involucran asuntos como el de Sasha Sokol y Luis de Llano.
Ahí ya no estamos hablando únicamente de chismes del espectáculo. Estamos hablando de una historia que llegó hasta los tribunales y que representa un episodio profundamente delicado en la vida de Sasha.
Por eso entiendo perfectamente la preocupación de los integrantes.
Ahora, también les digo una cosa: mientras más polémica exista alrededor de esta bioserie, más gente la va a querer ver.
Yo soy uno de ellos.
La voy a ver completa, con enorme curiosidad y también con memoria.
Porque una cosa es lo que escriban los guionistas… y otra muy diferente es lo que realmente vivimos quienes estuvimos ahí cubriendo a Timbiriche durante tantos años.
Y de eso, créanme, hay muchísimo que contar.

