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25 julio, 2021

Astillero

Pragmatismo y alianzas de AMLO

A diferencia de 2006, cuando se negó tozudamente a hacer cualquier tipo de alianzas que significaran mengua o desdoro de sus principios políticos generales, en 2018 Andrés Manuel López Obrador fue capaz de hacer concesiones y llegar a pactos con grupos y personajes que en su primer intento por llegar a la presidencia de México no hubiera aceptado.

La evidencia de ese giro pragmático está a la vista: el gabinete presidencial, las bancadas legislativas de Morena y de los partidos aliados al obradorismo, y gubernaturas y presidencias municipales en todo el país tienen como partícipes a figuras oportunistas que supieron saltar de sus barcos partidistas originales (sobre todo, los priistas y perredistas) para entrar en un proceso de falsa purificación al acogerse a la organización ahora dominante, Morena.

Un caso muy sonado en 2006 fue el de la profesora Elba Esther Gordillo Morales, entonces dirigente caciquil del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Mucho se hablaba en el entorno cercano a AMLO del rechazo absoluto de este a reunirse con la primera para llegar a pactos electorales. Gordillo ofrecía su poderosa maquinaria electoral a cambio de posiciones en el gabinete y la garantía de su continuidad en el cargo directivo laboral. Pero AMLO decía que no iba a negociar nada que le hiciera llegar con las manos atadas a Palacio Nacional.

López Obrador está construyendo o reafirmando alianzas, implícitas o explícitas. En primer lugar, con el Revolucionario Institucional; es decir, con su difuminado dirigente formal, Alejandro Moreno, Alito, y con sectores influyentes de ese priismo, como los grupos de máxima élite, encabezados por Carlos Salinas de Gortari y, en etapa reciente, por el aún intocado Enrique Peña Nieto. Además, un trato terso a la Confederación de Trabajadores de México, la organización sindical priista que tanto daño ha hecho al país.

Ya en la bolsa tiene al dizque partido Verde (gracias al aliado y protegido Manuel Velasco Coello, exgobernador de Chiapas), al partido del Trabajo que en zigzagueo permanente acaba en la contabilidad electoral del tabasqueño, y el expresamente derechista Partido Encuentro Social que perdió el registro como tal pero ahora emergerá como Partido Encuentro Solidario. Más los nuevos partidos que se acumulen, sobre todo los impulsados por el monrealista Pedro Barba Haces y el ebrardista Mario Delgado.

 

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