Santiago Rodas / Grupo Cantón
Vecinos de Villas Otoch Paraíso aprovecharon una convivencia con policías para exigir mayor presencia en calles interiores, investigar presuntos abusos y reforzar la vigilancia.
Cancún.- En una escena poco común para una de las regiones con mayores retos en materia de seguridad, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y Tránsito en Benito Juárez dejaron por unos minutos los patrullajes para convivir con habitantes de la Región 259, en el fraccionamiento Villas Otoch Paraíso, donde un partido de fútbol improvisado se convirtió en el punto de partida para reconstruir la confianza entre la policía y la comunidad.
La reunión vecinal, encabezada por el secretario Jaime Padilla Barrientos, trascendió el protocolo de una mesa de seguridad. Entre pases de balón y diálogo directo, los residentes aprovecharon el encuentro para expresar de frente las preocupaciones que durante años han marcado la vida cotidiana de esta zona, considerada una de las de mayor incidencia delictiva en Cancún.
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Los vecinos solicitaron que los operativos policiales no se limiten a las avenidas principales, sino que también alcancen calles interiores, andadores y callejones donde, aseguran, persisten robos, agresiones y otras conductas delictivas que afectan a familias, trabajadores de la industria hotelera, comerciantes y habitantes en general.
Durante el encuentro también expusieron diversas inconformidades sobre presuntos abusos cometidos por algunos elementos policiacos durante revisiones y operativos sin señar si son del estado o federales. Los ciudadanos pidieron que esas denuncias sean investigadas y que cualquier actuación policial se apegue a la ley, con respeto a los derechos de la población. Asimismo, señalaron la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión para evitar prácticas que deterioren la confianza ciudadana.
Otra de las preocupaciones planteadas fue la existencia de viviendas abandonadas que, de acuerdo con los testimonios de los habitantes, podrían estar siendo utilizadas como puntos de reunión para personas relacionadas con actividades ilícitas. Los colonos solicitaron mayor vigilancia en esos espacios y una presencia permanente de las corporaciones de seguridad.
El secretario escuchó cada una de las peticiones y reiteró el compromiso de mantener una estrategia de proximidad social que permita construir una relación más cercana entre la ciudadanía y los cuerpos policiales, convencido de que la participación vecinal es una pieza fundamental para recuperar la tranquilidad en sectores históricamente afectados por la delincuencia.
Más allá de una “cascarita” de fútbol, el encuentro dejó un mensaje claro: la seguridad no solo depende de patrullas y operativos, sino también de la comunicación, la confianza y el trabajo conjunto entre autoridades y ciudadanos. En una comunidad que por años ha exigido ser escuchada, el diálogo abierto representa un paso hacia la reconstrucción del tejido social y una oportunidad para que la policía recupere la credibilidad mediante resultados y cercanía con la población.