Santiago Rodas / Grupo Cantón
Una noche mexicana para cuatro personas puede costar entre 500 y 600 pesos, pero cerveza, decoración, botanas y música pueden elevar el gasto hasta 3 mil 500 pesos o más.
CANCÚN.— El “¡Viva México!” también se grita con la calculadora en las manos.
Festejar el 15 de septiembre en casa, rodeado de familiares, pozole, tostadas, refrescos, cerveza, música y decoración, ya no resulta tan sencillo para quienes mantienen esta tradición mexicana.
En Cancún, donde la dinámica turística suele impactar el costo de diversos productos y servicios, preparar una noche mexicana puede convertirse en un gasto considerable.
Lo que antes se resolvía con cooperación entre familiares y vecinos ahora obliga a hacer cuentas antes de colocar el primer plato sobre la mesa.
La pregunta es directa: ¿cuánto cuesta actualmente dar el Grito en casa?
La respuesta depende del número de invitados, el menú, las bebidas y, sobre todo, de cuánto se quiera gastar para convertir la sala, el patio o la cochera en una auténtica noche mexicana.
Pozole, tostadas y bebidas forman parte del gasto
Para una familia de cuatro personas, una celebración sencilla puede mantenerse en un rango aproximado de 500 a 600 pesos.
Esto ocurre cuando se prepara la comida en casa, se compran refrescos y se prescinde de bebidas alcohólicas, adornos costosos o música contratada.
Así lo explicó Ariana Luna, quien señaló que en su familia, integrada por dos adultos y dos menores, acostumbran celebrar en casa y mantener la convivencia dentro de lo tradicional.
Pozole, tacos, enchiladas, refrescos y algún detalle mexicano forman parte de su festejo. Además, la decoración no necesariamente representa un gasto adicional.
Los niños pueden conformarse con las tradicionales trompetas, banderas u otros objetos alusivos a la fecha.
Sin embargo, la cuenta cambia cuando aumenta el número de invitados.
Para siete u ocho personas, algunos entrevistados estimaron que una celebración doméstica puede requerir entre mil 500 y 2 mil pesos.
El cálculo contempla principalmente los ingredientes para el pozole, carne, maíz, complementos, refrescos e hielo.
Si además llegan las bebidas alcohólicas, las botanas, más comida, playeras o accesorios patrios, el presupuesto comienza a crecer rápidamente.
El Grito puede alcanzar 3 mil 500 pesos
En otro de los testimonios recabados, una familia hizo sus propias cuentas frente a los precios actuales.
El cálculo comenzó con alrededor de 400 pesos de carne, además de tomate, cebolla, cilantro, tortillas y otros ingredientes.
A ello se sumaron aproximadamente 180 pesos en refrescos, mientras que una caja de cerveza puede representar otros cientos de pesos.
También apareció un gasto que hace algunos años no necesariamente estaba contemplado: la ropa o los accesorios alusivos a la celebración.
Una playera de alrededor de 300 pesos, multiplicada por cinco integrantes, elevaría ese concepto hasta mil 500 pesos.
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Al sumar alimentos, bebidas, botanas y otros gastos, la celebración podría alcanzar aproximadamente 3 mil, 3 mil 500 pesos o incluso más, dependiendo de la cantidad y calidad de lo que se compre.
Ahí aparece la diferencia entre una cena familiar y una verdadera fiesta.
Una cosa es sentarse a cenar y otra muy distinta organizar una noche mexicana.
De 4 a 8 personas: así cambian las cuentas
Para cuatro personas, una celebración austera, con comida preparada en casa y refrescos, podría ubicarse alrededor de 500 a 600 pesos.
Para seis personas, con pozole, tortillas o tostadas, complementos, refrescos, hielo y algunos antojitos, el gasto podría rondar entre mil y mil 500 pesos, dependiendo de las compras.
Para ocho personas, la cifra puede subir a mil 500 o 2 mil pesos en una celebración familiar moderada.
Con cerveza, botanas, decoración, ropa temática y otros extras, la cuenta puede escalar hasta 3 mil, 3 mil 500 pesos o más.
Y todavía falta la música.
Si hace años bastaba con conectar una grabadora, poner un disco o pedirle al vecino que llevara sus bocinas, ahora hay quienes consideran contratar un DJ, grupo musical o mariachi para darle mayor ambiente a la celebración.
Ese gasto puede modificar por completo el presupuesto.
“Antes nos juntábamos todos”
Margarita recuerda que las fiestas patrias de años anteriores tenían otro significado.
La celebración comenzaba en familia, pero terminaba involucrando a vecinos, amigos y conocidos. Se sacaban las mesas al patio, a la banqueta o incluso se cerraba la calle para que todos pudieran convivir.
El mariachi era uno de los invitados principales y la comida se compartía entre quienes acudían.
Sin embargo, también reconoce que aquellas fiestas podían dejar deudas.
“Lo gastado y ya lo bailado nadie te lo quita”, resumió al recordar que en algunas ocasiones incluso había que recurrir a las casas de empeño para solventar los gastos.
La diferencia, dice, es que antes existía una mayor cooperación entre quienes participaban.
Hoy, en cambio, el aumento en los precios obliga a reducir invitados, comprar menos o sencillamente celebrar de manera más austera.
Del pozole a la cochinita
En Cancún, además del pozole, la noche mexicana puede tener sabores muy distintos.
Hay quienes prefieren tacos de cochinita, relleno negro, lechón o algún platillo típico de la Península de Yucatán.
Aun así, el pozole sigue como uno de los protagonistas de la noche.
Rojo, blanco o verde, acompañado de tostadas, lechuga, cebolla, rábanos, limón, chile y otros complementos, representa para muchas familias uno de los platillos indispensables para celebrar la Independencia de México.
El problema está en que cada ingrediente suma.
Carne, maíz, verduras, tortillas, tostadas, refrescos, hielo, salsas y botanas pueden parecer gastos pequeños por separado. Sin embargo, al momento de pasar por caja, la suma puede convertirse en una cifra importante.
Y todavía falta el postre.
También las bebidas.
Después, la decoración.
Y finalmente, la música.
El Grito también se ajusta al presupuesto
La celebración mexicana no ha desaparecido; se ha transformado.
Hay familias que este año optarán por preparar únicamente una cena sencilla. Otras repartirán la cooperación entre sus integrantes. Algunas comprarán solamente lo indispensable y habrá quienes mantengan la tradición de hacer una gran fiesta.
Para algunos entrevistados, mil 500 pesos pueden ser suficientes para organizar una convivencia familiar. Para otros, el presupuesto puede superar fácilmente los 3 mil pesos cuando se agregan cerveza, botanas, ropa temática y otros gastos.
Lo cierto es que el tradicional “¡Viva México!” tiene este año un invitado que nadie convocó: el aumento del costo de la vida.
Mientras las banderas comienzan a llenar las calles, las familias también hacen sus propias cuentas.
Pozole, tostadas, refrescos y cerveza: depende del bolsillo.
Postre: si alcanza.
Decoración: opcional.
Mariachi o DJ: para quien pueda pagarlo.
Y el presupuesto: indispensable.
Hace cinco o diez años, una cantidad similar permitía comprar mucho más para una convivencia familiar. Hoy, esa misma cantidad puede desaparecer entre el supermercado, las bebidas y los complementos.
La fiesta sigue siendo mexicana.
La tradición también.
Pero para muchos hogares, antes de lanzar el primer “¡Viva México!”, hay que responder una pregunta que hace algunos años no parecía tan necesaria:
¿Cuánto dinero tenemos para gritarlo?