Paloma Wong/Grupo Cantón
Una familia de Chetumal mantiene vivo el oficio de restaurar imágenes religiosas y adornos del hogar, una actividad que inició como ingreso económico.
Chetumal.- Durante casi tres décadas, la familia Sánchez Herrera ha mantenido vivo el oficio de restaurar imágenes religiosas y objetos decorativos del hogar, una actividad que comenzó como una alternativa económica y que con el paso del tiempo se convirtió en una forma de terapia para sus integrantes.
En un pequeño local ubicado sobre la calle Mahatma Gandhi, entre Juárez y Belice, en Chetumal, la familia ofrece una segunda oportunidad a figuras elaboradas principalmente de yeso, además de adornos como jarrones, fuentes, alcancías y piezas con valor sentimental para sus propietarios.
Norma Elena Sánchez Herrera explicó que el negocio inició con la venta de manualidades y mercería, pero fue su padre, Celso Sánchez Pérez, quien comenzó a restaurar las imágenes que los clientes llevaban para repararlas y devolverles su apariencia original.
“Mi padre ya se jubiló de este oficio, él tiene ahora más de 90 años. Pensé en algún momento cerrar el negocio, pero mucha gente nos venía a buscar y a traer sus imágenes”, comentó Norma Elena.
Aunque reconoce que por su edad las oportunidades laborales son más limitadas, encontró en la restauración una actividad que además de generar ingresos le permite mantenerse activa y reducir el estrés cotidiano.
La restauración de imágenes no solo representa reparar una pieza dañada, sino preservar objetos que tienen un significado especial para las familias.
Norma Elena señaló que reciben clientes de diferentes puntos de Quintana Roo e incluso de otros estados, como Cancún, Playa del Carmen y Campeche, quienes buscan recuperar figuras religiosas o adornos que forman parte de su historia personal.
“Lo que se puede componer, lo componemos. Cuando una pieza no queda se le avisa, pero cuando es un recuerdo de familia, nos dicen que aunque no quede muy bien quieren que se les repare y hacemos todo lo posible”, afirmó.
Aunque durante todo el año reciben piezas para restaurar, existen temporadas donde aumenta la demanda.
En julio llegan principalmente los llamados “divinos niños”; en octubre reciben imágenes de San Judas Tadeo; mientras que durante noviembre y diciembre incrementa el trabajo con nacimientos, Niños Dios y Reyes Magos.
Para febrero nuevamente aumenta la llegada de figuras religiosas relacionadas con el Niño Dios, aunque Norma Elena destacó que siempre hay objetos que requieren reparación durante todo el año.
Durante las temporadas con mayor trabajo, Norma Elena recibe apoyo de su hermana Jaqueline Sánchez Herrera y su amiga Marbella Burgos, quienes colaboran en la restauración de las piezas.
Para la familia, este oficio representa más que un ingreso económico: es una actividad que les permite mantenerse ocupadas, convivir y encontrar tranquilidad.
“Mientras haya trabajo y se pueda, seguiremos haciéndolo”, expresó Sánchez Herrera, quien continúa restaurando piezas en un horario aproximado de 9:00 de la mañana a 2:00 de la tarde.
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