Redacción / Grupo Cantón
El recale de sargazo en Cancún registra una caída en septiembre, con 1,760 toneladas retiradas hasta la fecha. Autoridades de Benito Juárez mantienen monitoreo diario y guardia operativa ante posibles cambios en los vientos. REPORTUR: Cancún: sargazo baja su recale, pero temen que los vientos cambien
Cancún.— El sargazo comienza a dar tregua en las playas del municipio, con una disminución en el recale durante septiembre; pero la alerta se mantiene por la posibilidad de un giro en la dirección del viento que podría traer arribos extraordinarios.
En lo que va de septiembre se han retirado alrededor de 1,760 toneladas de la macroalga, un volumen muy inferior a las 6,684 toneladas recolectadas en agosto del año pasado.
sargazo baja en Cancún: cifras y monitoreo diario
Arturo Quintero, encargado de despacho de la Dirección de Servicios Públicos de Benito Juárez, explicó que el municipio realiza tres monitoreos diarios (05:00, 12:00 y 17:30 horas) para anticipar movimientos y determinar las playas que requieran atención inmediata.
Aunque septiembre es el último mes del programa de atención intensiva, las labores no concluirán por completo: habrá una guardia operativa para responder a arribos extraordinarios y movilizar personal según sea necesario.
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Hasta ahora, durante la temporada se han retirado aproximadamente 30,100 toneladas de sargazo en las playas de Benito Juárez. En las labores participan cerca de 120 trabajadores de Servicios Públicos y más de 200 personas de apoyo en tareas de atención y limpieza, detallaron fuentes municipales.
Especialistas y autoridades mantienen vigilancia porque, aunque el recale ha disminuido en el Caribe mexicano, grandes concentraciones observadas en el Golfo de México han mostrado desviaciones en su trayectoria; acercándose a costas del norte de Veracruz y estados del sur de Estados Unido, lo que obliga a mantener capacidad de respuesta y coordinación interinstitucional.
¿Por qué importa?
La reducción temporal del recale favorece la operación turística y la condición de las playas, clave para la temporada alta; sin embargo, la incertidumbre meteorológica obliga a mantener recursos y comunicación con el sector hotelero para minimizar impactos en la ocupación y la experiencia de visitantes.
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