Redacción / Grupo Cantón
Casi 4,000 asistentes llenaron la Plaza de Toros para vivir un concierto sinfónico de Mijares, a pesar de la intensa lluvia; el artista entregó un repertorio que repasó décadas de éxitos. La velada combinó arreglos orquestales, un bloque en homenaje a José José y momentos de rock nacional que mantuvieron la emoción hasta el cierre.
Cancún.-La lluvia llegó con fuerza a Cancún, pero también llegó Mijares dispuesto a entregarse por completo a su público. Y así ocurrió: durante casi toda la noche; el cantante mantuvo encendida la emoción en una Plaza de Toros prácticamente llena, en uno de los conciertos que quedarán entre los más memorables del año en la ciudad.
Acompañado por una orquesta de más de 30 músicos de distintas nacionalidades; Mijares ofreció un espectáculo de gran nivel musical, en el que sus grandes éxitos cobraron una nueva dimensión con arreglos sinfónicos y una interpretación que confirmó por qué, después de cuatro décadas de trayectoria, continúa conectando de manera tan especial con el público.
Repertorio recorre décadas y rinde homenaje a José José
Desde el opening de la orquesta, la noche tomó vuelo con “No se murió el amor” y “Corazón salvaje”, para después recorrer distintas etapas de su carrera con temas como “Baño de mujeres”, “Al final”, “Si me tenías” y el bloque dedicado a José José, con canciones como “Si me deja ahora”, “Vamos a darnos tiempo”, “Desesperado” y “Preso”.
Uno de los momentos especiales llegó con el segmento de rock nacional, que incluyó “Música ligera” y “No voy en tren”, además de “Nube azul”, “Poco a poco”, “Nunca sabrás amar” y “El amor no tiene fronteras”, demostrando que el repertorio de Mijares también puede transitar con soltura por otros sonidos y generaciones.

Tambien puedes leer: Fiestas de San Francisco reúnen fe, música y tradición
La propuesta musical también permitió disfrutar versiones como “El breve espacio” y “Ojalá”, así como “Oh Fortuna”, de Carl Orff, interpretada únicamente por la orquesta, uno de los pasajes que dieron al concierto ese carácter sinfónico y elegante que lo distinguió.
La lluvia no detuvo un show que unió al público y al artista
Y mientras avanzaba la noche, la lluvia no daba tregua. El agua llegó incluso hasta el escenario, pero Mijares no dejó de cantar y bailar. Lejos de convertirse en un obstáculo, el aguacero terminó siendo parte de la anécdota de una velada en la que artista y público decidieron quedarse hasta el final.
El cantante incluso se despojó del saco y hasta de los calcetines para continuar cómodo sobre el escenario, arrancando sonrisas y aplausos, mientras agradecía repetidamente a Cancún por la entrega de su gente.
El cierre llegó con “Soldado del amor” y, finalmente, “El privilegio de amar”, dos canciones que fueron coreadas por una audiencia que respondió de principio a fin.
Mijares se despidió con el corazón agradecido y Cancún se quedó con la sensación de haber vivido un concierto de lujo: una noche de grandes voces, músicos extraordinarios, canciones que forman parte de la memoria colectiva y, sobre todo, un público que demostró que ni siquiera una intensa lluvia podía impedir este reencuentro.
Únete a nuestro canal de noticias por WhatsApp:
https://chat.whatsapp.com/LmzOQ7sNzadEc7IamADiMb



