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16 abril, 2024

Política

MORENA tiene que iniciar una campaña nacional de afiliación: Alejando Rojas Díaz-Durán

Por: Alejando Rojas Díaz-Durán

Twitter: @arddmx

En primer lugar, deseo externar mis sinceras condolencias a las familias de las víctimas de
la violencia en Minatitlán y en otras partes del país.
La brutalidad de los crímenes y el aumento de ellos, es un síntoma claro de que es urgente
que el Gobierno de la República intensifique su acción en todos los frentes posibles.
No hay tiempo que perder.
Tal vez sea hora de que México imponga penas muchísimo más severas a los autores
intelectuales y materiales de esos crímenes que ya son de lesa humanidad y se invierta
aún más en inteligencia y equipos más sofisticados para dar con los responsables.
Por otro lado, es falso que Andrés Manuel López Obrador haya dado la orden de cerrar la
afiliación de Morena, como afirma Yeidckol Polevnsky.
Muy desafortunadas y lamentables las expresiones de nuestra Presidenta Nacional de
Morena, Yeidckol Polevnsky, porque es falso que el Presidente de la República haya dado
la orden de cerrar la afiliación al partido.
Por el contrario, fue Andrés Manuel López Obrador quien durante toda la campaña
presidencial estuvo invitando a todos los mexicanos de buena fe, para que se sumaran a
este gran movimiento nacional que es Morena.
Por esa convocatoria, se estuvieron adhiriendo miles de líderes a la firma de los Acuerdos
por la Unidad y Reconciliación Nacional en las plazas públicas de todo el país, en presencia
del mismo Andrés Manuel López Obrador.
De nueva cuenta, Yeidckol Polevnsky habla a nombre del Presidente de la República sin
tener autorización para ello.
Se escuda detrás de la alta investidura presidencial para amenazar, insultar y amedrentar,
dentro de Morena, a toda la militancia y a muchos de nuestros líderes en todo el país; y
afuera, lanza toda clase de improperios a la ciudadanía en general, para evitar, a toda costa,
que se sumen a la 4ta Transformación.
Yeidckol Polevnsky y su Nomenclatura ven a Morena como botín político.
Por eso me quieren expulsar, pero no podrán, porque me asiste la razón y el derecho;
porque he descrito hechos fundados, con pruebas fehacientes, fácilmente corroborables en
las entidades en donde hay procesos electorales en curso y están ante las autoridades
competentes.
Aún así y pese a todo, la gente va a votar por MORENA en las elecciones locales que se
avecinan, porque nos identifican con la honestidad y con el Proyecto del Presidente Andrés
Manuel López Obrador y no por que estemos actuando democráticamente.
La marca MORENA, hoy por hoy, es invencible. Solo tengo mis dudas en Baja California y
en Puebla.
Iré a apoyar a MORENA en algunas entidades del país y seguiré en mi gira nacional ésta
misma semana. Lo digo para que estén enterados los miembros de la Comisión Nacional
de Honestidad y Justicia, porque no me podrán notificar estos días.
En fin, los que debieran ser llamados a cuentas en la Comisión Nacional de Honestidad y
Justicia son ellos y no yo, porque tengo las pruebas y las presenté, porque es mi deber
ciudadano denunciar presuntos delitos, así como también es un deber partidario, denunciar
internamente –como lo he venido haciendo por varias vías, sin que la dirigencia nacional
haga caso alguno– las imposiciones y las violaciones a los Documentos Básicos de
Morena, avasallando a militantes y ciudadanos, que fueron excluidos y algunos borrados –
literalmente- del partido, bajo chicanadas internas y cochupos estatutarios, de los que
existen cientos de testimonios que pueden dar fe de ello en todo el país.
No soy tapadera de nadie.
Quienes deben responder en esa Comisión de Honestidad y Justicia, para demostrar su
honestidad y se haga justicia, son la Presidenta Nacional de Morena y el señor Barbosa,
para que nos expliquen a todos cómo se hizo de una riqueza inmobiliaria y que nos presente
también -y a la Fiscalía General de la República-, las actas notariales de esas compras a
precios de ganga, y que acredite que no fue beneficiario directo, por haber votado y
aplaudido como foca las reformas estructurales del Pacto contra México. Nuestra dirigente
nacional, que tanto lo defiende, nos hace suponer que ella sí conoce esos documentos a
detalle.
¿Por qué no los ponen a disposición de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de
Morena y se hace público su contenido?
Yo les hago una simple pregunta a todos los compañeros de Morena:
Si ustedes tuvieran las pruebas –como las que presenté a la autoridad competente– que
demuestran que, con los ingresos de Senador, el señor Barbosa no pudo adquirir –en el
sexenio Peñista– varias propiedades a precios ridículos, una de ellos que tiene valor
patrimonial histórico y cultural, ¿lo denunciarían como lo hice yo o guardarían un silencio
cómplice, por el solo hecho de que es candidato de Morena?
¿Qué afecta más a Morena; solapar y proteger a una persona, porque existe evidencia
jurídica y legal de que cometió presuntos delitos, o exigir a las instancias internas y a las
autoridades competentes, que verifiquen toda la información disponible que acredite que es
una persona honorable y honesta, digno de representarnos en esa candidatura?
¿Qué daña más: la simulación y la mentira o la verdad y la rectitud?
¿Por qué no me ha denunciado hasta el día de hoy el señor Barbosa, como lo había
prometido?
¿Por qué no ha presentado públicamente el desglose de todas sus operaciones
inmobiliarias?
Solo vocifera que ya presentó su 3 de 3. ¿Alguien de ustedes lo conoce? Yo no.
Ojalá y se apure para darlo a conocer a detalle, porque el que nada debe, nada teme. Si yo
miento, tiene todo el derecho de demandarme y de ganar la demanda, si es que la autoridad
jurisdiccional comprueba que no hay evidencia de presuntos delitos.
¿Qué pasaría si el tiempo me da la razón? Ahí les dejo la pregunta en estos días de
reflexión.
Yo nunca he insultado, difamado o calumniado a ningún miembro de Morena. He hablado
con la verdad y la verdad, que es lo más fuerte y poderoso que existe. Solo la verdad nos
hace libres y es condición sine qua non en este tiempo histórico de la Nación.
La 4ta Transformación nos exige a todos a tener y ejercer una sólida ética política y una
nueva moral pública, fincada en los valores de la honestidad, la dignidad, la libertad y la
congruencia, muy lejos de la simulación, la corrupción y la complicidad que carcomieron las
entrañas de la clase política que fue echada del poder por el tsunami popular el año pasado.
Por ello, ejerzo con fuerza y firmeza mis derechos políticos que no pueden ser conculcados
por ningún tribunal Inquisidor ni por ninguna autoridad partidaria.
Mi libertad de expresión y la de millones de mexicanos, es una conquista y una garantía
consagrada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, y es una de las máximas garantías de las
libertades y un derecho humano inalienable, imprescriptible e irrenunciable, siendo ésta, la
libertad de expresión, la madre de toda democracia política plural, incluyente y tolerante.
Todo lo demás, son viles patrañas para asfixiar hoy mi libertad política, para ahogar
después la de todos nosotros. Y no estoy dispuesto a permitírselos bajo ninguna
circunstancia.
Tengo la autoridad moral y política suficientes para demostrarles que están violando mis
más derechos elementales. Ningún Estatuto partidario está por encima de la Constitución.
Si ello ocurriese, entonces nos están anunciando ya la antesala de una época oscura y
terrible para la libertad y la democracia de México.
Echarían por la borda la esperanza de millones de mexicanos que creen que somos
distintos a los autoritarios y represores de un régimen que estamos obligados a
desmantelar, al erigirse en los nuevos verdugos de quienes ejercen su libertad a la crítica
y a la libertad de expresión.
Morena nació para transformar pacífica y democráticamente el régimen de corrupción,
injusto y manipulador de la voluntad popular, para defender los valores y principios
democráticos, y no para anularlos.
Estamos a tiempo de ganarles a los facciosos y radicales, con la ley en la mano y con el
voto de todos, para que los mexicanos conduzcan, sin desviaciones torcidas de sus
telarañas ideológicas, el cambio de régimen político que garantice el goce de las libertades
públicas y el ejercicio pleno de todos nuestros derechos políticos.
A Yeidckol Polevnsky la respeto como la dama que es, pero critico abiertamente su forma
de proceder como Presidenta Nacional de Morena.
Utilizar el nombre del Presidente Andrés Manuel López Obrador, además de ser ilegal, es
una perversidad e inmoralidad políticas que vulnera el Estado de Derecho y viola también
los Estatutos de Morena, al impedir la libre afiliación individual de todo mexicana o mexicano
que, desde los 15 años, puede integrarse a los trabajos de Morena para la promoción del
Proyecto de Nación que representamos.
Todos sabemos que el Presidente de México solicitó licencia para no estar militando ni
interviniendo en la vida partidaria de Morena, porque él gobierna para todos los mexicanos
y no quiere repetir los vicios del pasado, en los que el Presidente de la República también
era el jefe político del partido en el poder, generando un círculo vicioso antidemocrático y
autoritario.
El Presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido muy respetuoso de la vida interna de
Morena, pero nuestra Presidenta Nacional utiliza su nombre y la autoridad moral y política
del cargo más importante de la Nación, para encubrir sus negociaciones personales, sus
imposiciones, sus dedazos y sus encuestas patito.
Yeidckol Polevnsky y su Nomenclatura están llevando a la deriva a Morena. No le ayuda en
nada a Morena ni al Gobierno de México que nuestra dirigente nacional se asuma como
personera del Presidente; y mucho menos fortalece al Proyecto de la 4ta Transformación
del país.
Ella siempre ha sentido desprecio por las bases de Morena. Nunca ha hecho una gira para
escuchar exclusivamente a los protagonistas del cambio verdadero, quienes son los
auténticos héroes de la proeza que significó el histórico triunfo para avanzar hacia la 4ta
Transformación de la República.
El fondo del por qué cerraron la afiliación a millones de mexicanos con el pretexto de la
infiltración, es porque quieren manipular un padrón cerrado, para que ella y su
Nomenclatura, utilicen las estructuras y los órganos internos, para imponer a los futuros
Congresistas afines a ellos, y a partir de ese padrón cerrado, se elijan a los futuros
dirigentes nacionales, estatales, municipales, tanto de la alcaldías como los de la Ciudad
de México, a fin de que se perpetúen los mismos grupos e intereses, que ya se apoderaron
de la burocracia partidaria y del financiamiento público, excluyendo, expulsando y haciendo
a un lado, desde ahora, a millones de mexicanos y a miles de líderes de buena fe, que
confían en aportar su esfuerzo, su tiempo, su trabajo político y social, para consolidar el
cambio del viejo régimen político prianista hacia un nuevo régimen político democrático.
Por eso no quieren abrir la afiliación ni quieren elecciones con voto universal, secreto y
directo de todos los mexicanos, porque no quieren que todos los que votamos por Andrés
Manuel López Obrador, decidamos quiénes deben ser los nuevos dirigentes de Morena en
todos los niveles.
Pero sigo reiterando: que se abra la afiliación y haya elección abierta a todos los
ciudadanos, organizada por el INE.
Y para que no tenga casi costo, se puede utilizar el software que ya tiene el INE y sólo se
coloquen urnas en las zonas más alejadas del país y no tengan cobertura telefónica. Esa
elección tendría mucha más legitimidad democrática que cualquier otro método de elección.
Pero la Nomenclatura le tiene pavor y miedo a la gente y a la democracia. Les da urticaria
que la gente participe en Morena. Por eso tienen cerradas las puertas.
Argumentan ridículamente que se nos van a infiltrar sabandijas, mal nacidos, traidores y
rastreros. Estas afirmaciones no las enunció Paquita la del Barrio –quien es una
extraordinaria artista popular, que yo admiro–, lo dice y lo repite nuestra Presidenta
Nacional de Morena. De pena ajena.
Desconoce los Estatutos de Morena, porque ahí mismo se señala que no se aceptarán a
militantes de otros partidos políticos y se puede compulsar directamente con los padrones
registrados del INE.
Pero a la vez, está insultando y excluyendo de manera antidemocrática y autoritaria, a
millones de mexicanos que votaron de buena fe y que apoyan con todo y tienen la
esperanza puesta en el Presidente Andrés Manuel López Obrador. No los puede
descalificar a priori.
¿Quiénes somos nosotros para juzgar –y para insultar sin fundamento– las intenciones y
el veredicto de millones de mexicanos que votaron a la buena por nuestro Presidente de la
República? ¿A poco cree que millones de mexicanos se nos quieren infiltrar en Morena?
¿En serio cree la Nomenclatura que la sociedad mexicana se esté organizando en lo
oscurito para infiltrarse en Morena?
¿Cree que los mexicanos son fácilmente manipulables? Si fuera así, luego entonces, cómo
fue que votaron por Andrés Manuel López Obrador. ¿Nosotros los manipulamos? Pues no.
Como bien dice nuestro fundador y Presidente de México: tonto es quien piensa que el
pueblo es tonto.
Si no fuera Morena un tema de interés nacional, sonaría a las teorías conspiratorias que
siempre andan inventando los dictadores y los sátapras de todos los tiempos para preservar
su poder.
Los que infiltramos a toda la sociedad mexicana, en el mejor sentido del término, fueron los
postulados de Morena y, sobre todo, la autoridad moral y la honestidad de Andrés Manuel
López Obrador.
Por eso, el tsunami dejó en ruinas y en los huesos las estructuras de todos los demás
partidos políticos. Esa poderosísima voluntad popular no dejó títere con cabeza y cambió
para siempre el futuro de México.
¿De dónde creen que salieron los 30 millones de votos? ¿De Morena, que tiene poco más
de 3 millones de afiliados registrados ante el INE?
Por supuesto que no.
Si hoy fueran las elecciones, Andrés Manuel López Obrador obtendría casi 50 millones de
votos. Es decir, de todos esos millones de mexicanos, poco más de 6% están afiliados a
Morena.
Cuando les comento a la gente en mi gira a los Estados de la República que hoy tienen
prohibido afiliarse a Morena, les causa mucha indignación, coraje y estupor, porque han
escuchado a Yeidckol Polevnsky decir que entre ellos hay sabandijas, rastreros, chapulines
y otras linduras.
Nuestra dirigente nacional y su Nomenclatura no sabe que la mayoría de los mexicanos NO
milita en ningún partido político y que hoy millones quieren afiliarse a Morena, pero no
pueden.
Ella tiene las facultades para que se abra de inmediato la afiliación nacional, durante 90
días, para después elegir democráticamente todos los futuros cargos en el movimiento.
Pero su política prohibicionista, proviene del maniqueísmo político –tan pernicioso como
peligroso para las democracias– de dividir entre “nosotros somos los buenos, los puros, los
portadores de la verdad, los celosos guardianes ideológicos de su paranoia política”, contra
“los malos, perversos, sabandijas, et al que están afuera conspirando contra la burbuja
burocrática que controla a Morena”.
Cuidado con ese esquizofrénico discurso de que millones de mexicanos están al acecho de
Morena y que se los quieren quitar de sus manos. Así nació el fascismo.
Los puros contra los impuros. Los fieles contra los infieles.
Eso raya en el fanatismo ideológico, que es la semilla de las dictaduras de derecha y
también de la izquierda.
Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre. El equilibrio democrático es el
equilibrio ideológico de una sociedad entera.
¿Pero qué creen? Les tengo noticias:
Millones de mexicanos se quieren sumarse hoy mismo a Morena, para apoyar al Presidente
Andrés Manuel López Obrador y desean promover democrática y pacíficamente la 4ta
Transformación.
Su afiliación a Morena es una garantía para construir las innovadoras instituciones
políticas, en las que se edificará el nuevo Estado Social y de Derecho, para combatir
eficazmente la corrupción, la pobreza, la delincuencia y todos los flagelos que nos trajo el
neoliberalismo rapaz, que dejó como saldo, a millones de mexicanos muertos, unos de
hambre, otros de miedo y más de cientos de miles que perdieron la vida o que siguen
desaparecidos, causando un profundo dolor y una herida abierta en el alma de millares de
familias y dejado en desosiego a la Patria entera.
Por ello, exigimos que se haga justicia, pronta y expedita, para que se aplique todo el peso
de la ley a los culpables materiales e intelectuales de esos terribles crímenes y
desapariciones forzadas, que tanto le duelen a México.
Muchas gracias por su atención

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