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19 enero, 2022

Mundo

Estudiantes en China llegan a México huyendo del coronavirus

México.

El sueño comenzó el 10 de septiembre del 2019. José Ángel Martínez Ponce, ingeniero industrial con 24 años, pisaba por primera vez la ciudad de Tianjín, China, para estudiar durante un año el idioma mandarín.

Resultó seleccionado entre decenas de jóvenes de Guanajuato para gozar de una beca educativa en la Universidad de Tianjín. Cinco meses después, el 19 de enero del 2020, la ciudad que le ofrecía una experiencia primermundista, de tecnología y con paisajes imponentes se convirtió en una zona desolada, con desabasto de alimentos e incertidumbre tras las primeras alertas del nuevo coronavirus. 

En ese momento, José Ángel Martínez Ponce contó en entrevista para EL DEBATE que a través de una noticia por internet se enteraron de que los casos iban aumentando. Ese día también comenzaron a tomarse medidas en la Universidad de Tianjín.

Las autoridades educativas restringieron salidas, accesos e incluso comenzaron a limitar salidas de los edificios de los dormitorios con la única opción de salir a comer o a para algo realmente necesario.

Por la mañana, por la tarde y por la noche, mujeres encargadas del edificio les tomaban la temperatura a los estudiantes, y si había alguna persona que tuviera gripe, la mantenían en constante vigilancia. 

“En un principio nos sentíamos impactados. Yo comparto cuarto con tres más compañeros mexicanos, entonces estábamos impactados, pero no asustados, porque sabíamos que eran medias sanitarias que estaba tomando China”, expresó. 

Desabasto de alimentos 

El miedo era menor, ya que sabían que la ciudad de Wuhan, la zona cero del virus, se encontraba lejos, a por lo menos once horas de distancia en avión. 

El estudiante señaló que China comenzó a intensificar las medidas para evitar contagios, cortando la comunicación en trenes de ciudad con ciudad y rutas aéreas.

Aun con ese panorama, dijo que no existía entre los jóvenes mexicanos una preocupación mayor y se sentían tranquilos. No obstante, la alarma llegó cuando la comida comenzó a escasear: «Empezamos a preocuparnos o a hablar más sobre el tema cuando íbamos por comida y a supermercados, dentro de la escuela o afuera. Sí había comida, pero mirábamos que se estaba escaseando. Íbamos otro día, y volvían a poner comida, pero toda la gente iba otra vez a abastecerse, y veíamos esa emergencia que se estaba dando, y entonces comenzamos a preocuparnos, porque encontrábamos cosas muy básicas, todo se acababa muy rápido», narró. 

Después de esto, comenzaron a preguntarse si debían regresarse a México. Estaban decidiendo que no por los costos que representaba, y no todos podían fácilmente comprar un vuelo con tres, cuatro o cinco días de anticipación al viaje: «Entre ese periodo de pláticas, de que todo va a estar bien, mejor nos quedamos, que si decidimos regresar, en nuestro caso, el gobernador de Guanajuato decidió apoyar a los estudiantes que habíamos sido seleccionados y becados. Si decidíamos regresar, era voluntario, iba a correr con los gastos del avión para podernos traer, y cuando eso regresara a la normalidad, continuar con nuestros estudios, y decidimos regresar para estar en condiciones más adecuadas y no estar peligrando por ser contaminados o tomar el virus, por decirlo así».

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Travesía hasta llegar a México

Si bien dijo que la compra de los vuelos fue muy rápida con la reacción del Gobierno a cargo de Diego Sinhue de Acción Nacional, en Guanajuato, lo que se volvió una travesía fue pactar con las autoridades de la universidad su salida y llegar hasta México.

Para poder salir de la universidad, José Ángel Martínez Ponce dijo que tenían que avisarle a las autoridades de la institución mediante correo y vía presencial, y ellos tenían que autorizar la salida. Al salir, les realizaron una revisión previa.

El metro estaba funcionando, pero tenían igualmente protocolos de revisión al entrar y al salir. En el aeropuerto fueron revisados además con cámaras termográficas, y previo a subir al avión, en la zona de seguridad, también había más revisiones. 

Según contó, José Ángel nunca sintió miedo de que durante ese tiempo pudiera salir algo mal, algo que indicara que tenía algún tipo de síntoma. Dijo que tanto él como sus compañeros se sentían seguros de su salud. 

El único instante en el que se sintió preocupado fue cuando iba a salir de China, que fue justamente cuando comenzaron a cancelarse vuelos de muchas aerolíneas, incluso la aerolínea en la que saldrían a México, pero afortunadamente no los afectó. 
µ Protección y monitoreo en México

Ya en la Ciudad de México, el 2 de febrero del 2020, los protocolos se aligeraron, comentó a EL DEBATE el estudiante José Ángel: «En la Ciudad de México, en lo personal, lo vi un poco más ligero. No había tantas medidas sanitarias en cuanto a eso, pero nosotros tomamos nuestras precauciones de usar tapabocas y todo, y, en León, el Gobierno del Estado de Guanajuato tenía un puesto o una revisión para nosotros los estudiantes que veníamos de China, y también nos hicieron un pequeño análisis y encuestas médicas para estarnos monitoreando», expuso. 

El compañerismo que surgió entre los estudiantes se convirtió en un aliciente para atravesar la incertidumbre de los diez días entre salir de China o permanecer: «Nadie estaba decaído, todos nos sentíamos seguros de cómo nos encontrábamos, de que íbamos a regresar a México y estar otra vez seguros, sin ser contagiados; pero sabíamos que es un problema que se está dando mundialmente, y esperamos que China se recupere pronto, porque la experiencia que hemos tenido allá es de un gran país con muchos avances tecnológicos», dijo.

La mayor ilusión en México para José Ángel era su familia: verla otra vez fue algo sensacional. 

Ahora, en Guanajuato, estarán él y sus compañeros doce días aproximadamente en revisión constante por la Secretaría de Salud de dicha entidad. Dos veces al día, por la mañana y por la tarde, la autoridad monitorea su temperatura y les realiza una pequeña encuesta sobre cómo se sienten, si tienen molestias en la garganta, tos, etcétera.

Para este joven mexicano, terminar la beca que tiene como finalidad para cursar una maestría de ingeniería en mecatrónica en chino mandarían en estos momentos es una incógnita. 
José Ángel Martínez Ponce contó que la universidad les ha informado que no regresen hasta que se les indique: «Estamos en contacto con la universidad. Teníamos fecha de regreso para el 2 de marzo. El día de ayer (antier) nos informaron que se pospone dos semanas más, hasta el 15 de marzo, y hasta nuevo aviso, pero que estemos al pendiente si se pospone o no, conforme se comporte la situación en China».

Hasta el momento, el mundo acumula más de 20 mil 600 casos y 425 defunciones por coronavirus, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y autoridades de Gobierno. México ha descartado los primeros casos, aunque Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, ha señalado que el coronavirus llegará a México, y que el país está preparado para enfrentarlo.

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Apoyo: Relaciones Exteriores Sinaloa, sin reportes oficiales 

Carlos Arredondo, delegado de Relaciones Exteriores en Sinaloa, señaló en entrevista para EL DEBATE que hasta el momento a la delegación de Sinaloa no se han acercado familiares de personas que se encuentren en China.

Dijo que han detectado manifestaciones al respecto en redes sociales, pero por normativa y por ley no puede darle seguimiento, hasta que un familiar se acerque a pedirle a la Oficina de Mexicanos en el Exterior que soliciten la intervención.

«Nosotros no tenemos el dato, hasta que los familiares de estas personas no vengan a solicitarnos o a decirnos “sabes qué, nuestro hijo, nuestro papá, nuestro hermano está en China, en tal lugar”. Nosotros no podemos solicitar a la embajada que vaya a buscar a esta persona para ayudarle. Nosotros no tenemos conocimiento», señaló. 

Por tal motivo, el funcionario hizo un llamado a la ciudadanía a que si tiene un familiar que requiera atención, acuda directamente a la delegación de Sinaloa, a la Oficina de Mexicanos en el Exterior, para informarse.

Descartan pánico en IMSS Sinaloa por coronavirus

Luego de que un audio circulara por redes sociales alertando a la ciudadanía de Culiacán sobre un caso de coronavirus, el Instituto Mexicano del Seguro Social, a través de su área de Comunicación, aseguró para EL DEBATE que se trata de una noticia falsa: «Buenos días, compañeros, ¿cómo amanecieron? Una noticia. ¿Se acuerdan del mexicano que trajeron de China, que era de aquí de Culiacán? Ayer amaneció con síntomas de coronavirus. Está en aislamiento en el Seguro Social Número 1, es muy probable que tenga coronavirus. Ya se paseó por todo Culiacán y por todo el Seguro Social», se escucha decir a una mujer en el mensaje, calificado como falso por la autoridad.

vía debate.

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