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17 octubre, 2021

Mundo

Aire limpio, el anhelo en Nueva Delhi

NUEVA DELHI.

Si le escuecen los ojos, le pica la garganta, le duele la cabeza y apenas puede ver el edificio al otro lado de la calle, lo más probable es que se encuentre en Nueva Delhi o en algunas de las poblaciones colindantes en noviembre.

“Siento como si tuviera un peso en el pecho, me falta el aire y ya he tenido tres ataques de neumonía en los últimos cuatro años, siempre en esta época del año”, asegura Sudha Tilak, una residente en la ciudad de Gurgaon, junto a la capital india.

El médico de Tilak le aconseja irse de vacaciones.

Tilak trabaja en una empresa de publicidad y su hijo, que va a la escuela, está preparando los exámenes de fin de año, al igual que muchos otros niños que viven en la región capitalina NCR, como se conoce a Nueva Delhi y las ciudades colindantes.

El gobierno de Nueva Delhi declaró la emergencia sanitaria después de que se detectó que los niveles de contaminación escalaron a niveles peligrosos, un fenómeno que se repite todos los años en octubre y noviembre.

Las escuelas fueron cerradas unos días, se detuvo la construcción de edificios y el uso de generadores a diésel, y se redujo la cifra de vehículos en las calles.

“Nuestras escuelas están cerradas y nos piden que no salgamos a la calle y ¿eso se supone que tiene que generar confianza?”, cuestiona Tarsha Swamy, una estudiante de 16 años de la localidad periférica de Noida.

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Swamy fue hospitalizada hace tres años por problemas respiratorios. “Nada ha cambiado. Se trata de un estado de emergencia y necesitamos una respuesta de emergencia”, sostiene.

Ante la emergencia sanitaria, implementaron una medida de reducción de circulación.

El lunes 4 de noviembre, los niveles de las partículas contaminantes suspendidas en el aire de menos de 2.5 micras fueron de unos 671 microgramos por metro cúbico en Noida. Y esos niveles eran ligeramente mejores a los registrados el domingo 3 cuando se alcanzó el nivel máximo en los últimos tres años.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que la gente no esté expuesta a estas minúsculas partículas en niveles que superen los 25 microgramos por metro cúbico durante un periodo de más de 24 horas, ya que esas partículas pueden penetrar en los pulmones e incluso en la corriente sanguínea.

En Gurgaon, donde Tilak vive, el nivel de micropartículas se situó en 502, es decir, en la categoría aguda.

El problema no sólo afecta a la capital, también abarca una parte del norte de India.

La razón de estos elevados índices de polución se debe a las emisiones contaminantes de los coches y de la industria, al polvo que genera la construcción y el que emana de la quema de residuos. Y a todo ello hay que sumar la quema de rastrojos que se realiza en esta época y las corrientes de los vientos.

El aire tóxico que cubre a Nueva Delhi amenaza la salud de 48 millones de personas.

El gobierno emprendió algunas iniciativas para luchar contra un empeoramiento de la calidad del aire, pero hasta la fecha ninguna ha tenido éxito.

“Hablan de que planes de acción, ‘vamos a hacer esto, vamos a hacer esto otro’. Pero ya hace tiempo que se acabó el tiempo de hablar”, asegura Swamy.

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El domingo 3 de noviembre, cuando Delhi y amplias partes del norte de India amanecieron envueltas en la peor capa tóxica en años, el ministro indio de Medio Ambiente, Prakash Javdekar, aconsejó a sus compatriotas “comenzar el día con música”.

Un día antes, el ministro de Salud, Harsh Vardhan, aconsejó comer zanahorias para mitigar los daños que causa a la salud la contaminación.

“La calidad del aire en Delhi se encuentra en un punto crítico y necesitamos encontrar una solución sostenible en lugar de discutir todos los años sobre lo mismo”, señala Randeep Guleria, director del Instituto de Ciencias Médicas para India, un centro radicado en Delhi.

Los departamentos de cardiología y enfermedades respiratorias registraron un fuerte incremento de pacientes en octubre y noviembre, señalan medios locales.

Guleria asegura que la contaminación atmosférica es un “asesino silencioso” y los estudios han establecido un vínculo claro entre la contaminación y las muertes por dolencias cardiacas y en el sistema respiratorio.

“Tenemos que atacar el problema de raíz y hay que tomar una decisión colectiva que involucre a la administración, a los agricultores y agentes inmobiliarios”, señala Tilak.

“Está afectando a nuestra salud, a nuestro trabajo, a nuestro bienestar”, agrega.

Los ciudadanos deben usar cubrebocas especiales para proteger su sistema respiratorio de las partículas contaminantes suspendidas.

 

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vía excelsior.

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