Jazmín Ramos / Grupo Cantón
El CCE del Caribe advirtió que Quintana Roo vive un verano atípico por la baja de turistas, el tipo de cambio, el aumento de costos y la incertidumbre económica, aunque las inversiones hoteleras continúan.
Cancún.- Ante un verano atípico marcado por la desaceleración turística y retos macroeconómicos, Javier Olvera Silveira, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) del Caribe, quien está por concluir su periodo al frente de ese colectivo, hace referencia a los desafíos actuales y el rumbo del sector empresarial, en una entrevista para Quintana Roo Hoy.
¿Por qué se perfila este verano como un periodo desafiante para el Caribe mexicano?
Estamos viviendo un periodo complejo. A diferencia de otros años, este no ha sido un verano de temporada alta como realmente suele resultar para Cancún y el resto del estado. El panorama es difícil por la baja en la llegada de turistas; nos está pegando fuerte y la economía se siente dura. Aunque no estamos en una crisis tan crítica como para registrar despidos masivos del 20% o 30% del personal, la realidad es que las empresas están apretadas y luchando de manera interna para salir adelante, escenario que confiamos será temporal.
Se tenía la expectativa de que el Mundial de Fútbol beneficiaría al estado; se hicieron campañas para ello. ¿Qué fue lo que falló?
Le apostamos un poco al Mundial pensando que iba a dinamizar el turismo en el estado, pero la verdad es que no sucedió así. Se hicieron números alegres al proyectar la llegada de turistas a Quintana Roo y no tuvimos la repercusión esperada. La fuerza del fútbol se llevó la economía, los presupuestos y a los viajeros directamente a las ciudades sedes. Como destino, no quedamos en ese mapa específico este verano y eso nos afectó de forma directa. Pese a ello, no lo veo como un fracaso; se hizo un gran intento de previsión con una campaña muy generosa por parte del Gobierno del Estado que los empresarios respaldamos. Hoy no le pegamos, pero seguimos trabajando.
En cuanto a la fortaleza del peso, ¿Cómo impacta la situación del tipo de cambio a las utilidades de las empresas locales?
Es uno de los factores externos que más nos debilita y que está fuera de nuestro control. Toda la economía potente de nuestro estado está ligada al dólar. Al tener un tipo de cambio que ronda los 17 pesos en lugar de niveles de 20, 21 o hasta 24 pesos, los ingresos generales se reducen de inmediato entre un 15% y un 20%. Esa pérdida impacta directo a las utilidades y reduce el margen que tienen los empresarios para pagar créditos o reinvertir, todo esto sin que la estructura de costos fijos haya bajado. Son varios los factores que han afectado las proyecciones en materia turística, lo que impacta en todos los sectores productivos.
Frente a la baja de ingresos, ¿Cómo maneja el sector los incrementos salariales acumulados?
Ese es el verdadero desafío actual, la combinación de dos fuerzas. Por un lado, se reducen los ingresos por el tipo de cambio y, por el otro, enfrentamos los incrementos sustanciales al salario mínimo en la base trabajadora. Estos aumentos me parecen muy buenos y muy justos para la gente, pero al darse de manera sostenida por ocho años, ya empiezan a ser un factor relevante en los costos de operación. Juntar ambas presiones financieras representa un reto mayúsculo de adaptación para todo el empresariado.
¿Esta racha económica negativa está deteniendo los proyectos de inversión hotelera en Quintana Roo?
No vemos que se estén retrasando proyectos de corto plazo porque la fortaleza del Estado a nivel mundial sigue siendo muy importante. Los procesos de producción e inversión para un hotel grande son multianuales; cuando llega el momento de construir, la decisión financiera ya se tomó hace mucho tiempo. Además, las afectaciones actuales varían según la antigüedad del negocio: un hotel con 30 años de operación la tiene mucho más difícil hoy en día que un hotel nuevo que cuenta con un parque o amenidades modernas. Estos momentos difíciles van a pasar, no se van a quedar para siempre; es parte de la actividad turística. Hemos tenido años muy buenos, entonces nuestra tarea es seguir trabajando para seguir siendo competitivos.
El sargazo ha sido una sombra constante para las playas, ¿qué tan grave es este reto dentro de la actual crisis del verano?
El sargazo es un tema importantísimo que nos ha venido afectando de forma recurrente. Al igual que otros factores que vienen de afuera, no es algo que se pueda prever y nos ha sorprendido de golpe. Sin embargo, en el transcurso de los últimos años ya hemos aprendido más o menos por dónde van las cosas y lo vamos entendiendo poco a poco. De cara al futuro, la siguiente gestión estatal tendrá aquí un reto tremendo para el cual contará, desde luego, con todo el apoyo, la creatividad y el compromiso del sector empresarial para atenderlo.
En el plano macroeconómico, ¿de qué manera la revisión del Tratado de Libre Comercio (T-MEC) agrava la incertidumbre en la región?
Preocupa mucho el esquema de revisión anual en el que estamos cayendo dentro del tratado con Estados Unidos y Canadá. Si bien alivia un poco las tensiones de corto plazo porque da un mínimo de diez años más de operación a las empresas ya establecidas, la realidad es que detiene por completo las nuevas inversiones. Ante una revisión de cada año y un horizonte de finiquito a una década, los empresarios se lo piensan dos veces antes de poner su dinero: dudan si abrir otra fábrica en México o mejor hacerla en otro lado. Esta prolongada incertidumbre con el gobierno estadounidense nos afecta mucho; detiene el crecimiento a futuro y ya provoca que grandes firmas, como Toyota, prefieran llevarse sus plantas directamente a Estados Unidos.
En ese sentido, dijo que, a pesar de las presiones financieras, el sector empresarial mantiene su compromiso con la competitividad y la previsión de retos, ya que son parte activa del desarrollo del estado, pues solo el CCE aglutina a 4 mil 500 empresas que representan el 75 por ciento del empleo formal y aportan el 62 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).