Jocelyn Díaz / Grupo Cantón
La Compañía Alma Cimarrona presentó “Ecos Ancestrales” en Cancún, una propuesta de danza inspirada en mitos, ritos y leyendas afrodescendientes.
Cancún.— A través del cuerpo, el movimiento y la presencia escénica, las historias de una comunidad pueden permanecer vivas y encontrar nuevas formas de dialogar con el presente. Así ocurrió con “Ecos Ancestrales”, propuesta presentada por la Compañía Alma Cimarrona, procedente de Ciudad de México y Oaxaca, como parte del 2.º Festival de Danzas Negras: Reflexiones Afrocaribeñas.
Bajo la dirección de Abraham Santiago y Azhuraby Sánchez, la obra llevó al escenario un universo construido a partir de mitos, ritos y leyendas que forman parte de la herencia afrodescendiente.
El espectáculo transitó entre lo tangible y lo espiritual para recuperar relatos y expresiones que encuentran en la danza una forma de preservar la memoria y mantener vigentes las raíces culturales.
La danza como memoria viva
“Ecos Ancestrales” convirtió el movimiento en un puente entre generaciones, mostrando que las tradiciones no solo se transmiten mediante la palabra, sino también a través del cuerpo, la música y las distintas formas de habitar el escenario.
La propuesta permitió al público acercarse a relatos vinculados con la identidad afrodescendiente mediante una puesta en escena que combinó fuerza corporal, expresión y elementos de carácter ritual.
Alma Cimarrona lleva las raíces al escenario
La presentación se integró a la programación del festival como un encuentro con las raíces afrodescendientes y con la diversidad de expresiones que enriquecen la cultura mexicana y caribeña.
Con “Ecos Ancestrales”, la danza volvió a convertirse en un espacio para recuperar historias, preservar conocimientos y reconocer la memoria de comunidades cuya identidad continúa transformándose sin perder sus raíces.