¿Y nuestros cadáveres?

¿Qué sucede en nuestro estado, como en el resto del país, con este problema de cadáveres cuyo número rebasa toda capacidad instalada?

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Alguna vez, en una declaración perdida entre tantas, el todavía fiscal Miguel Ángel Pech, dijo que estábamos muy mal en el tema forense, que incluso no existía como tal en algunas partes del estado.

La pregunta que tendríamos que hacernos, a tiempo, para que no nos pase lo que en Jalisco, es dónde se han depositado los cadáveres que no han sido identificados y/o reclamados por sus familiares.

Porque si en Quintana Roo, sobre todo en Cancún, tenemos tantos muertos por ejecución o violencia, en algún sitio habrá que colocar sus cuerpos.
¿Importa? Obviamente sí. Es, además, parte de las obligaciones de las autoridades disponer de los cuerpos con respeto.

¿Qué sucede en nuestro estado, como en el resto del país, con este problema de cadáveres cuyo número rebasa toda capacidad instalada? ¿Sabemos quiénes son los responsables del Servicio Forense, cuáles son sus cualidades profesionales, si son suficientes para la demanda?

A todo lo anterior habrá que agregar el factor del clima, el intenso calor que descompone todo mucho antes que en cualquier otra entidad.

Por sexenios, muchos años, se dejó crecer el problema de las cárceles porque no era “redituable” políticamente, porque no había listones de inauguración, y también, por qué no decirlo, porque no había comisiones de por medio. Hoy estamos en riesgo que el tema de los muertos, del Servicio Forense, pase por el mismo olvido.

¿De quién es responsabilidad? Obvio que de Pech. Pero ya sabemos que, en esto de asumir responsabilidades, de responder a las exigencias de la sociedad no ha sido precisamente eficiente.

¿Lo del Servicio Forense, que desconocemos que tan mal pueda estar, será también otra “papa caliente” que tendrá que “resolver” quien venga, cuando sustituya a Pech?
Es pregunta.