¿Y las dioxinas y furanos apá?

¿Cuántas veces hemos escuchado que rellenos sanitarios como los ubicados en Aguascalientes, Monterrey o Chihuahua se incendien?

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Escuche mientras lee: “Night on Disco Mountain” de David Shire 1977.
¿Cuántas veces hemos escuchado que rellenos sanitarios como los ubicados en Aguascalientes, Monterrey o Chihuahua se incendien? Dicho sea de paso, esos rellenos sanitarios cumplen con las disposiciones de la Ley General de Cambio Climático, la cual determina que desde 2018, todas las ciudades con más de 50 mil habitantes, no deben generar gas metano a la atmósfera; ¿cómo?, simple, aprovechan con biodigestores el gas que genera de manera natural un auténtico Relleno Sanitario.

Cumplir con la NOM-083-SEMARNAT-2003 garantiza que los auténticos rellenos sanitarios no se incendien, y no sólo ello, garantiza que los lixiviados no contaminen los mantos freáticos que en Quintana Roo son cenotes. Ahora bien, ¿cuántas veces ha sabido usted que los rellenos sanitarios o tiraderos a cielo abierto en Quintana Roo se incendien?
Los más frecuentes: Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Felipe Carrillo Puerto y Chetumal.

Años y más años con el mismo discurso: “Atenderán problemática de la basura en tal parte”; “Sin emergencia ambiental por el incendio fuera de control en tal otra parte”; discurso, el inútil, el indolente como perverso discurso; aún más, en Puerto Morelos ya no sólo carecen de control de sus residuos sólidos, ahora ya hasta le suman enterrar el sargazo que sacaron de las playas a orilla de carretera o en terrenos de la Ruta de los Cenotes, con todo el cadmio y el arsénico que contiene el vegetal inerte… ¿más discurso?, todo ello va a dar directo a los mantos freáticos.

Recientemente se publicó en el estado la nueva Ley para la Prevención y la Gestión Integral de Residuos del estado de Quintana Roo, la cual ha ensalzado el secretario de Medio Ambiente, Alfredo Arellano Guillermo; la he revisado y me van a disculpar: es una ley recaudatoria; no hay prevención, no hay Gestión Integral de los RSU, no hay, simplemente.

Y mientras los municipios violentan sistemáticamente la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, mientras insisten en preponderar el negocio de la concesión por sobre la prevención y el respeto al medio ambiente, ¿cuántas veces nos vemos expuesto los ciudadanos a las graves consecuencias de respirar el humo venenoso de los incendios en los tiraderos a cielo abierto que les llaman “rellenos sanitarios”, cuando no lo son?; no lo digo yo, lo determina la NOM-083-SEMARNAT-2003.

En un medio tan delicado como complejo que es el estado de Quintana Roo en su totalidad, propiciar la filtración de lixiviados, de metales pesados, de residuos biológico-infecciosos, peligrosos, entre otros, es asumir que tenemos toda la responsabilidad en el deterioro aceleradísimo de nuestro hábitat.

El tema de los incendios en tiraderos a cielo abierto como el de Calderitas en Chetumal, en donde ya van cuatro durante este año, uno más que en todo el 2018, destaca no sólo por la imagen que promovemos hacia afuera del estado, sino por el riesgo sanitario que representa estar respirando el humo hipertóxico de la combustión de los desechos sólidos que sin ningún control llegan allí; es decir, toneladas de furanos, dioxinas y demás gases que son cancerígenos, mutagénicos y terriblemente tóxicos para todos los seres vivos.

Decir que un incendio de esos se tiene “controlado” al 20%, es tanto como pretender que el impacto de un proyectil balístico fuese menos mortífero por restarle 20 por ciento de efectividad. Eso, es un auténtico eufemismo.
Ciao.