Electrocutados

Como una descarga eléctrica, han de sentir las personas que, al tomar sus recibos de la Comisión Federal de Electricidad

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Como una descarga eléctrica, han de sentir las personas que, al tomar sus recibos de la Comisión Federal de Electricidad, se dan cuenta que los incrementos en sus totales a pagar son brutalmente elevados. Y esos incrementos van desde un 70% hasta más del 100%, sin distinguir casas habitación, comercios pequeños, medianos, grandes, hoteles, instituciones educativas o de cualquier otro sector.

Al igual que el servicio de agua potable, la energía eléctrica es un satisfactor para necesidades básicas que cada día, una y otra vez, se han visto encarecidas y normalmente quienes protestaban por los costos de estos satisfactores, era la clase baja, por ser la que más carece de recursos económicos para cubrir los pagos correspondientes.

Sin embargo, a partir del mes de agosto del presente año, ha sido evidente el impacto en todos los sectores de la población así como la manifestación expresa de inconformidad al respecto.

Si a lo anterior se le suma la mala calidad del servicio por parte de la empresa suministradora de energía eléctrica, por las constantes variaciones de corriente, con el riesgo de dañarse equipos y dejar de prestar los servicios que corresponde según el establecimiento de que se trate, las quejas son aún mayores.

Las explicaciones o justificaciones por parte de la CFE o Profeco, van desde altos costos por la generación y menos subsidio, hasta nuevas fórmulas; por cierto, bastante complicadas de comprender, a través de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), que supuestamente permitiría calcular mejor el costo de la electricidad de acuerdo a las condiciones de generación y distribución por zonas.

Lo cierto es que mientras son peras o manzanas, los recibos de luz deben pagarse tal y como llegan, sin la posibilidad de aclaraciones, ya que, de no ser así, se corta el suministro del servicio. Queda la vía de los amparos, que no dejan de ser temas muy técnicos y jurídicos, con expertos en la materia para que sean viables, y además del costo, implica tiempo. La otra podría ser la queja colectiva ante Profeco, que podría dar elementos a la procuraduría para actuar dentro de su ámbito de competencia.

Si electrocutar significa matar por medio de una corriente o descarga eléctrica, y muchas personas han manifestado que casi les da un infarto al ver el recibo de la luz por los excesivos montos, entonces, en un sentido figurado, se estaría en riesgo de que varios pudieran atribuir a la CFE que, por su insensibilidad y abuso en las tarifas, quedarían electrocutados