Hablando de aeropuertos…

Hablando de aeropuertos, alguno tendrá que recordar cuánto se manoseó la opción de construir un nuevo aeropuerto en Tulum, o cerca. ¿Para? Supongo que hay mucho dinero de por medio.

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Hablando de aeropuertos, alguno tendrá que recordar cuánto se manoseó la opción de construir un nuevo aeropuerto en Tulum, o cerca. ¿Para? Supongo que hay mucho dinero de por medio.

Lo cierto es que el aeropuerto internacional de Cancún es el que más tráfico de personas tiene en el país. Y, también, el más subutilizado. El que menos servicios ofrece al turista. Y hablo, también, de la Terminal 4.

Quienes decidieron que era necesaria una nueva terminal supongo que hicieron bien sus cálculos, para ganar dinero. La Terminal 4 es un “Elefante Blanco”, sobre todo por las noches. Si uno llega a esa terminal debe tener mucha suerte para no hacerlo a una posición remota, y si así es, tiene que caminar kilómetros desiertos. Los baños, por la noche, están sucios. El equipaje tarda enormidades. Y las puertas las cierran para el negocio de los “taxis”.

En el día, las filas para obtener el pase de abordar son inmensas porque no hay personal suficiente de aerolíneas. Las distancias inmensas.

¿Qué ventaja tiene para el pasajero una terminal aeroportuaria que está, permanentemente, subutilizada y abandonada? Sin tomar en cuenta el costo de taxi. Que es, desde ya, superior al que costará viajar de la Ciudad de México a la terminal de Santa Lucía. Lo que faltan son servicios adecuados, accesibles, justos, prácticos, para los pasajeros que son quienes pagan por ellos. Los grandes aeropuertos del mundo, como Dubái, Shanghái u Hong Kong los tienen durante todo el día y toda la noche. Se trata de pagar salarios al personal porque las pistas están, día y noche, en su sitio.

El aeropuerto de Chetumal, en cambio, es un desastre. Se quedó en “pueblito” cuando los vuelos salen, todos, completamente llenos. No tiene ningún servicio. Los baños son un desastre, no hay cafeterías, no hay tiendas, no hay personal para seguridad.