Desde tiempos inmemoriales, la lectura de las cartas del tarot, la cristalomancia (lectura de la bola de cristal) y la quiromancia (lectura de la mano), entre otras técnicas, se han utilizado como instrumentos de adivinación; actividades relacionadas con la magia, el misticismo, la personalidad, el potencial de las personas y la trayectoria de vida de quienes consultan a especialistas en estas ramas.
Aclaro: cada quien es libre de abrazar la creencia que quiera y depositar su fe en personas que, por unos pesos, son capaces de vender hasta a su progenitora. Sin embargo, retomo el comentario de un amigo que dice que mis columnas de opinión “están muy suaves, parecen horóscopos”; de ahí surgió la idea de escribir hoy sobre este tema.
Vayamos al punto. Mis dos párrafos anteriores son el contexto de lo que hoy quiero decir a quienes hacen el favor de leer esta columna: en el periodismo ha surgido una especie de “lectores” de fotografías, quienes “interpretan” el futuro político basándose en una imagen. Aseguran que Fulana y Mengano son la fórmula perfecta para ganar tal o cual candidatura de “X” partido, o que Sotano y Perengano ya limaron asperezas porque se tomaron una foto juntos.
A otros les basta una imagen para predecir lo que ocurrirá con obras públicas, como quienes afirman que el puente sobre la Laguna Nichupté colapsará, basándose únicamente en fotografías de su estructura; se convierten, de pronto, en especialistas con doctorado en rumorología.
Con respeto, surgen así los quirománticos, los cristalománticos y ahora los “fotománticos”, especialistas en interpretar la energía, el estado de salud o aspectos pasados y futuros de las personas que aparecen en una imagen. Ellas y ellos no se limitan a la lectura íntima, sino que salen a vociferar en redes sociales o medios de comunicación lo que “descubrieron”, examinando detalles como la mirada, la expresión, el aura o el entorno para revelar supuesta información oculta.
No hay que confundirse: la fotografía es un hecho del momento, captura la realidad, expresa emociones y es útil para contar historias; más allá de eso, es mera especulación. Pero, como dije al principio, cada quien cree en lo que quiere creer y, añado, cada quien ve en una foto lo que quiere ver. Lo inapropiado en el periodismo es intentar “adivinar” el futuro político, social o económico de personas basándose únicamente en una imagen. Ahí se las dejo…
SASCAB
Por cierto, inicia una nueva etapa del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) con la llegada de Ariadna Montiel Reyes al Comité Ejecutivo Nacional (CEN), quien sustituye a Luisa María Alcalde Luján.
Estos cambios a nivel nacional en el partido con mayor número de militantes en el país traerán consecuencias en la mayoría de las estructuras estatales, incluido Quintana Roo, donde la dirigencia estatal se encuentra aletargada. Podría decirse que se ha vuelto sectaria, dejando de lado principios como la inclusión y la no discriminación; ello ha provocado la percepción de que existen “tres Morenas”: la cúpula partidista, los autodenominados fundadores y quienes realmente realizan el trabajo de base.
En el VIII Congreso Nacional Extraordinario de Morena también se aprobaron reformas al estatuto para reconocer mecanismos de afiliación digital, fortalecer la organización interna mediante la Comisión Nacional de Elecciones y permitir la inclusión de las y los presidentes de los consejos estatales en el Consejo Nacional del Movimiento.
Ya lo dijo la nueva presidenta, Ariadna Montiel Reyes: “en cada lugar donde gobierna el Movimiento no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, y reiteró su compromiso de no permitir retrocesos y continuar profundizando la transformación en favor del pueblo de México. Al tiempo…
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