Con el dedo en la llaga

“La naturaleza está viva, habla, y el ser humano debe escucharla. Debemos buscar el equilibrio, que es equivalente a la salud. Al no haber equilibrio, hay enfermedad”.

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En días pasados Víctor Manuel Toledo Manzur, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en la inauguración del seminario internacional “Agrobiodiversidad: geografías, sujetos y gobiernos de los bienes comunes en la reconstitución de los sistemas alimentarios para el Vivir Bien”, emitió la frase: “La naturaleza está viva, habla, y el ser humano debe escucharla. Debemos buscar el equilibrio, que es equivalente a la salud. Al no haber equilibrio, hay enfermedad”, precisó.

Reiteró la urgencia de replantear la visión del ser humano sobre su entorno natural; retomar el nuevo conocimiento científico que se basa en la teoría de Gaia, que presenta a la Tierra como un organismo vivo, y dejar atrás la ciencia convencional que sólo la considera un ecosistema que debemos conocer bien para explotarlo.

Toledo Manzur expuso que lo anterior nos demuestra que cuando hay crisis, como la que vivimos actualmente, es porque las culturas están fallando en su relación con sus ecosistemas y “la naturaleza castiga a las culturas humanas cuando estas fallan”, porque se trata de un mecanismo de adaptación o de expansión poblacional.

Al considerar estas reflexiones, el Caribe mexicano anda sin brújula en el cuidado ambiental, el Grupo Ecológico del Mayab (GEMA) denunció que pese a haber la suspensión definitiva por parte de un juez, y una clausura municipal, el proyecto de Grupo Posadas para construir un hotel en Chemuyil burla la ley de los sellos de suspensión federal y de clausura municipal.

A pesar que niños lanzaron en redes sociales su preocupación por la corta distancia entre esa obra y el Santuario de la Tortuga Marina Xcacel Xcacelito.

Además del exhorto de organizaciones a propósito de la visita de AMLO a inicio de  mes por el Caribe mexicano sobre este proyecto que lidera Grupo Posadas.

Sin embargo, sigue solapado la construcción del Live Aqua Beach Resort Tulkal, de 340 cuartos; y el Fiesta Americana All Inclusive Tulkal, de 515 habitaciones en la bahía de Chemuyil.

Casos como este persiguen a la entidad año tras año, por lo que las palabras de cada funcionario federal que llega a ocupar el puesto de la Semarnat, se las lleva el viento.

Para echar más carne al asador, el conflictivo proyecto del hotel Gran Solaris, centro de hospedaje que resiste a rendirse y sueñan aún los empresarios con levantarse a un costado de El Mirador, rincón emblemático de la zona hotelera de Cancún, nuevamente es comidilla.

Legisladores de Morena emitieron en el Congreso de Quintana Roo un exhorto en el que solicitan al gobernador Carlos Joaquín González la expropiación del predio.

Entre los argumentos destacan que para que el Estado pueda expropiar un bien no basta con que sea notoria una necesidad colectiva, sino que se debe demostrar primero que ese bien en particular y no cualquier otro es capaz de satisfacer la necesidad colectiva de que se trate.

Pero volvamos al punto de partida con el secretario de la Semarnat (la naturaleza está viva, habla, y el ser humano debe escucharla), al parecer es algo que los empresarios que emprenden obras en el estado no comprenden y a la vez algunos funcionarios si se tiene en cuenta que en 2004, Fonatur vendió parte de esos terrenos a la cadena española sin que en los hechos se limitara el libre tránsito de los bañistas.

Pero saque usted sus propias conclusiones, punto y final.