Un destino de primera, amerita un mejor transporte

Un destino de primera, con trabajadores de primera, amerita un mejor transporte

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Un destino de primera, con trabajadores de primera, amerita un mejor transporte.
Escuche mientras lee: “De Paso”, filosofía fundamental –mente-existencial, de la autoría de Luis Eduardo Aute; admire usted la magistral interpretación de León Gieco: “quien pone reglas al juego, se engaña si dice que es jugador; lo que le mueve es el miedo, de que se sepa, que nunca jugó”.

Debo insistir: quien asegura que somos “un destino turístico de primer nivel”, debe antes considerar el tipo de servicios con que contamos. No se es “de primer nivel” con una ciudad sucia, contaminada y sobre todo, con un transporte sólo digno de sitios carentes de infraestructura, de inversión y de esperanza –ello antes que citar nombres de ciudades en el subdesarrollo, el atraso en todos sentidos y la marginación como constante-; no señores, habitamos un destino turístico que genera ingresos calculados en miles de millones de dólares, que no refleja sin embargo esa bonanza en el nivel de su transporte público.

La Zona Hotelera es un escaparate del contraste más desolador; fachadas de hoteles impresionantes, turistas de todas las naciones paseando por el hermoso Boulevard Kukulcán y en circulación, una horrendas cafeteras viejas y contaminantes circulando a exceso de velocidad, con estruendosa y de mal gusto “música” –generalmente narcocorridos y ‘reggeton-’; con choferes mugrientos, malhablados, que envían mensajes de texto en sus celulares mientras “manejan”, con uno o dos “monos” colgando de la puerta con el tradicional “súbale, súbale”, etcétera, etcétera.

Pero si nos referimos al resto de Cancún, la cosa se pone funesta; miles de minicamionetitas que parecen más bien “ataúdes rodantes”, que retacan hasta más no poder, con gente de pie y medio cuerpo doblado para caber; que “conducen” con la puerta corrediza abierta, con choferes desarreglados, sucios, malhumorados y que terminan, recurrentemente involucrados en accidentes mortales; claro, el mejor ejemplo, la empresa de Roberto Borge Angulo: Transportes Terrestres Estatales (TTE); una abierta y desafiante violación al artículo 115 Constitucional al tratarse de unidades “concesionadas” por el ejecutivo estatal, cuando el citado artículo determina que las concesiones para la prestación del servicio de autotransporte de pasajeros de ruta fija, únicamente las otorga los municipios.

LAS BUENAS NOTICIAS
Conscientes de ello, los integrantes del ayuntamiento de Benito Juárez (Cancún), han hecho dos anuncios muy importantes: la intención de desarrollar el Sistema Integrado de Transporte Inteligente, que la propia presidenta municipal, Mara Lezama ha insistido en hacer realidad, el cual vendría de la mano con el corredor vial de avenida Kabah y
Tulum, los cuales se juntarían en la zona del distribuidor vial en donde habrá una estación de enlace de todo el transporte que viene procedente de la Riviera Maya.

El segundo anuncio es la imposición de sanciones más severas al transporte público que violenta las concesiones y reglas persistentes tanto de tránsito como de prestación de servicios de transporte público, desde luego con dedicatoria especial a TTE.

La recomendación, trabajar en un Reglamento Municipal para la prestación del servicio de transporte colectivo, cuyas sanciones sean el retiro de la concesión y cuando menos, el encierro de las unidades involucradas; exigir a los concesionarios que capaciten a sus empleados y hasta ejercer arrestos temporales para aquellos operadores que exponen la vida de los usuarios.

Cabildo, en sus manos está la solución.
Ciao.