Roberto Lemus / Grupo Cantón
Restos fósiles encontrados en el sistema Sac Actun fueron trasladados para estudios que permitirán conocer a los primeros pobladores de la región
Tulum — Restos fósiles humanos recuperados en el interior de un cenote del sistema de ríos subterráneos Sac Actun, en este municipio, fueron trasladados recientemente a la Ciudad de México para someterlos a estudios especializados de antropología física que permitan conocer más sobre los primeros pobladores de la región.
El hallazgo corresponde a un esqueleto parcial masculino y a un cráneo femenino encontrados en distintas áreas del sistema de cuevas, un complejo subterráneo considerado uno de los más extensos de la península de Yucatán.
Los restos fueron recuperados a finales de 2025 por especialistas que trabajan en exploraciones arqueológicas dentro de los cenotes de la entidad.
Características de los restos encontrados
De acuerdo con datos preliminares, el individuo masculino habría tenido entre 20 y 25 años al momento de morir, medía aproximadamente entre 1.45 y 1.50 metros y presentaba una complexión delgada.
En el sitio se logró recuperar cerca del 40 por ciento de su esqueleto, incluyendo partes del cráneo y huesos largos que permitirán realizar análisis osteológicos para determinar características biológicas y contextuales.
En el mismo sistema de cuevas también fue localizado el cráneo de una mujer que, según las primeras evaluaciones, tenía entre 35 y 45 años de edad al fallecer.
Los especialistas observaron indicios de mala alimentación y ausencia de piezas dentales, aspectos que serán revisados con mayor detalle durante los estudios bioarqueológicos.
Los fósiles fueron embalados cuidadosamente en contenedores herméticos para evitar contaminación y garantizar su preservación durante el traslado hacia laboratorios especializados, donde expertos analizarán los restos mediante técnicas osteométricas y comparativas.
Importancia para la historia del poblamiento
Las condiciones en las que fueron encontrados, incluyendo restos de carbón y evidencias de actividad humana, han llevado a los investigadores a plantear la hipótesis de que la cueva pudo haber funcionado como refugio o incluso como un espacio funerario natural para antiguas comunidades humanas.
Se estima que estas evidencias podrían tener entre ocho mil y diez mil años de antigüedad, periodo en el que el nivel del mar era considerablemente más bajo que en la actualidad y la península de Yucatán presentaba un paisaje dominado por praderas y megafauna.
El análisis de estos restos podría aportar información clave sobre prácticas funerarias, condiciones de vida y patrones de asentamiento de los primeros grupos humanos que habitaron la región, un tema que continúa siendo objeto de investigación en torno al poblamiento temprano del continente americano.
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