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enero 07, 2026

Tulum

Precariedad salarial detrás del auge turístico en Tulum

Roberto Lemus / Grupo Cantón 

El alto crecimiento turístico contrasta con los bajos salarios y condiciones laborales precarias para miles de trabajadores.

Tulum.— El crecimiento acelerado de Tulum como destino turístico internacional ha traído consigo una expansión económica visible, pero también ha profundizado una realidad menos visible: miles de trabajadores enfrentan condiciones laborales que no corresponden ni al alto costo de vida del municipio ni a los ingresos que genera la industria turística.

Empleos fundamentales para el funcionamiento diario de la ciudad —como limpieza, vigilancia, construcción, cocina y tareas administrativasse caracterizan por salarios bajos, jornadas extensas y la falta de prestaciones básicas. Para muchos trabajadores, estas condiciones se han vuelto parte de la rutina, normalizadas ante la necesidad de conservar una fuente de ingreso.

Aunque el salario mínimo en México está diseñado para cubrir las necesidades esenciales de una familia, en Tulum esa referencia queda rebasada por el encarecimiento de la renta, el transporte y los alimentos, cuyos precios están influenciados por la dinámica turística y la demanda extranjera.

Datos recabados entre trabajadores indican que un asistente administrativo suele percibir alrededor de 3 mil 500 pesos semanales; un ayudante de albañil, cerca de 2 mil pesos por semana, generalmente sin contrato ni acceso a seguridad social; mientras que una camarista en el sector hotelero recibe aproximadamente 2 mil 500 pesos semanales, pese a la exigencia física y la carga de trabajo que implica atender espacios de alto nivel.

María, empleada de limpieza en un condominio turístico, explica que su jornada puede extenderse hasta 11 horas diarias. “El trabajo es pesado y nos exigen mucho porque los departamentos son para turistas, pero no hay pago de horas extra ni seguro. Si uno no acepta, hay otra persona esperando”, relata.

 

En el ámbito de la seguridad privada, Luis señala que labora en turnos de 24 horas continuas por 24 de descanso, con un ingreso mensual que apenas supera los ocho mil pesos. “No hay contrato ni prestaciones. Uno se queda porque no hay muchas opciones”, comenta.

 

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La construcción, uno de los pilares del desarrollo urbano del municipio, tampoco escapa a esta situación. José, ayudante de obra, afirma que recibe pagos semanales sin estar registrado ante el IMSS. “Si pasa un accidente, nadie responde. Aquí se levantan proyectos de lujo, pero los trabajadores vivimos al día”, expresa.

 

En restaurantes y bares, empleados coinciden en que el salario base resulta insuficiente y que las propinas se convierten en el principal complemento. “Cuando baja el turismo, el ingreso se desploma. El sueldo fijo no alcanza para cubrir la renta”, señala Ana, mesera desde hace varios años.

Trabajadores consultados aseguran que la supervisión laboral es escasa y que rara vez se observan inspecciones que verifiquen el cumplimiento de la ley. Esta falta de vigilancia ha permitido que la precariedad se mantenga como una constante.

El contraste en Tulum es evidente: una economía turística de alto valor sostenida por una fuerza laboral que enfrenta inestabilidad, bajos ingresos y derechos limitados, en uno de los municipios más rentables del país.

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