Roberto Lemus/Grupo Cantón
Especialistas advierten que aún no existe una estrategia completamente efectiva para frenar la llegada del sargazo a las playas del Caribe mexicano.
Tulum.- El manejo del sargazo continúa representando uno de los principales desafíos ambientales para las costas del Caribe mexicano. Especialistas que participan en redes internacionales de investigación coinciden en que, pese a los esfuerzos realizados en los últimos años, aún no existe una estrategia completamente efectiva para evitar que esta macroalga llegue a las playas.
Iván Penié, coordinador de investigación de Oceanus International y gerente general de Ecoprotección Akumal A.C., explicó que actualmente diversos sectores —entre ellos investigadores, pescadores, buzos y especialistas en tecnología ambiental— trabajan de manera conjunta para estudiar el fenómeno y desarrollar posibles soluciones.
El especialista señaló que estos esfuerzos forman parte de una iniciativa internacional alineada con la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible (2021–2030), impulsada por la Organización de las Naciones Unidas, que promueve la colaboración científica para enfrentar los retos que afectan a los océanos.
De acuerdo con Penié, uno de los principales enfoques de los grupos de trabajo consiste en monitorear el comportamiento del sargazo en el mar y diseñar estrategias de manejo antes de que llegue a la costa, ya que, una vez que la macroalga se deposita en las playas, genera impactos ambientales, turísticos y operativos para los municipios costeros.
El investigador explicó que, aunque existen propuestas para aprovechar el sargazo como materia prima en distintos productos, el reto principal sigue siendo controlar su llegada a tierra, ya que la acumulación masiva en playas es lo que provoca las afectaciones más visibles.
Entre las estrategias aplicadas hasta ahora, las barreras marinas han sido uno de los métodos más utilizados para intentar contener el arribo del sargazo. Sin embargo, el especialista indicó que su efectividad es limitada.
“Las barreras han tenido cierto nivel de éxito, pero no son una solución total. No se pueden colocar en toda la costa y tampoco funcionan el cien por ciento del tiempo”, explicó.
Según detalló, cubrir amplias extensiones del litoral con este tipo de estructuras no resulta viable ni técnica ni económicamente, por lo que su implementación se limita a zonas específicas.
Además, Penié subrayó que existe un concepto erróneo sobre el sargazo cuando se encuentra en mar abierto. Explicó que, mientras la macroalga permanece flotando en el océano, forma parte de un ecosistema natural, ya que sirve como refugio para diversas especies marinas y puede incluso favorecer la actividad pesquera.
Diversos estudios científicos han documentado que estos parches de sargazo funcionan como hábitats temporales para peces, crustáceos y tortugas marinas, algunas de ellas protegidas.
Ante este panorama, especialistas que trabajan en la región continúan intercambiando información y desarrollando proyectos enfocados en mejorar el monitoreo, la contención y el manejo del sargazo, un fenómeno que en los últimos años ha tenido una presencia creciente en el Caribe y que sigue siendo objeto de investigación científica y ambiental.
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