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abril 28, 2026

Quintana Roo

Criar un hijo en Quintana Roo puede costar hasta 400 mil pesos al año

Manuel Baeza / Grupo Cantón 

El costo de la crianza en el Caribe mexicano puede superar los 400 mil pesos anuales, evidenciando el impacto económico en las familias.

Cancún.- En el Caribe mexicano, donde las postales turísticas proyectan una vida idílica, la realidad para miles de familias es distinta: tener un hijo se ha convertido en uno de los mayores retos financieros.

En el marco del Día del Niño, el contraste es evidente: mientras se celebra la infancia, cada vez más padres enfrentan gastos que comienzan a crecer incluso antes del nacimiento.

El alto costo de tener un hijo en Quintana Roo

De acuerdo con el análisis de ingresos y gastos de los hogares en México del INEGI, el primer año de vida de un bebé puede implicar un gasto que va de los 20 mil hasta los 400 mil pesos, dependiendo del nivel de consumo y acceso a servicios.

El impacto inicia desde el embarazo.

La saturación del sistema público de salud ha llevado a muchas parejas a optar por servicios privados, donde un parto natural puede costar entre 25 mil y 60 mil pesos, mientras que una cesárea puede alcanzar hasta 100 mil pesos.

A esto se suman consultas prenatales de alrededor de mil 500 pesos y estudios médicos que pueden acumular hasta 10 mil pesos adicionales, de acuerdo con la Guía de costos de maternidad en México 2025-2026 elaborada por la plataforma financiera Donna.

Incluso cuando las familias acceden a servicios públicos, los gastos no desaparecen. Medicamentos no disponibles, traslados, estudios complementarios y consultas privadas obligadas generan costos imprevistos que desajustan el presupuesto familiar.

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Impacto del salario mínimo frente a la crianza infantil

Esta situación se agrava en sectores vulnerables.

De acuerdo con el Movimiento Antorchista Nacional, más de 200 mil familias en Quintana Roo viven en condiciones de vulnerabilidad, por debajo de los niveles necesarios para cubrir los gastos básicos asociados a la crianza de bebés y niños.

La lista de gastos continúa con el llamado “baby shopping”: cuna, carriola, silla para auto, ropa y artículos básicos representan entre 20 mil y 50 mil pesos adicionales.

Ante ello, el mercado de segunda mano se ha convertido en una alternativa creciente, impulsada por redes sociales, que permite reducir costos hasta en un 50%, según seguimiento de precios de Profeco.

Ya en casa, el reto se vuelve permanente.

Pañales, fórmula, consultas pediátricas, vacunas y medicamentos generan un gasto mensual constante: alrededor de mil 500 pesos en pañales y hasta 2 mil 500 en fórmula infantil, además de entre 5 mil y 15 mil pesos adicionales durante el primer año en atención médica, según estimaciones de Profeco.

El cuidado infantil añade otra presión al presupuesto familiar.

En una entidad con jornadas laborales extendidas en el sector turístico, las guarderías privadas pueden costar entre 3 mil y 10 mil pesos mensuales, mientras que el apoyo doméstico puede superar los 8 mil pesos, de acuerdo con estimaciones del INEGI sobre gasto en servicios de cuidado.

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El panorama se vuelve más complejo al contrastarlo con el salario mínimo vigente en 2026 en Quintana Roo, de 315.04 pesos diarios, equivalente a aproximadamente 9 mil 582 pesos mensuales.

Especialistas advierten que resulta inviable cubrir los gastos de un bebé con un solo ingreso mínimo, por lo que ambos padres deben integrarse al mercado laboral, conforme a cifras de la Conasami.

Alternativas para reducir gastos en el cuidado de bebés

Al cierre del primer año, las cifras son contundentes: en un escenario austero el gasto puede rondar entre 20 mil y 40 mil pesos; en uno de clase media, entre 120 mil y 200 mil pesos; y en niveles altos, superar los 400 mil pesos, de acuerdo con estimaciones integradas de Donna.

En familias con más de un hijo, el impacto económico se multiplica, lo que obliga a una planeación financiera aún más estricta.

En este Día del Niño, la celebración también abre la reflexión sobre los desafíos económicos que implica garantizar el bienestar de la infancia en una de las regiones más dinámicas, pero también más costosas del país.

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