Manuel Baeza / Grupo Cantón
Planteles de Cancún registraron baja asistencia luego de que padres de familia decidieran no enviar a sus hijos a clases ante el panorama nacional de seguridad
El eco de los juegos en el recreo no logró ocultar el vacío en las aulas este lunes; Mientras el calendario escolar marcaba una jornada ordinaria, las calles de Cancún contaron una historia distinta: la de cientos de padres de familia que, ante el complejo panorama de seguridad que atraviesa el país, optaron por el resguardo del hogar por encima de la asistencia escolar, transformando la rutina educativa en un acto de cautela colectiva.
Derivado de la tensa situación de seguridad que prevalece a nivel nacional, la afluencia en los planteles del estado sufrió una caída estrepitosa.
Aunque las autoridades educativas mantuvieron una postura firme al no decretar la suspensión oficial de labores, la realidad en las puertas de las instituciones fue innegable: una gran parte de la matrícula escolar se ausentó como medida de prevención voluntaria ante la incertidumbre climática del entorno social.
Dentro de los salones, el proceso de enseñanza-aprendizaje se fragmentó ante la falta de quórum.
Los docentes se vieron obligados a reestructurar sus planeaciones pedagógicas para avanzar únicamente con el pequeño porcentaje de alumnos presentes, lejos del 100% de asistencia que suele caracterizar los inicios de semana, priorizando el bienestar emocional de quienes sí acudieron a las instalaciones.
Paralelamente, el personal administrativo y directivo enfrentó una jornada de gestión de crisis informativa.
Los teléfonos no dejaron de sonar con llamadas de padres de familia que buscaban confirmar la normalidad del servicio o reportar la ausencia de sus hijos.
Esta constante comunicación evidenció que, si bien las escuelas estaban abiertas, la confianza de la comunidad escolar estaba puesta a prueba por factores externos a la educación.
Pese al ambiente de quietud y los pasillos semivacíos, el espíritu infantil ofreció un contraste de esperanza durante el recreo, donde los niños presentes jugaron con la alegría de siempre.

