¿QUIÉNES GANARON, QUIÉNES PERDIERON?

¿Ganó “Chanito” Toledo? No, en definitiva, no, porque el proceso electoral se encargó de sepultar cualquier aspiración futurista

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¿Ganó “Chanito” Toledo? No, en definitiva, no, porque el proceso electoral se encargó de sepultar cualquier aspiración futurista. No consiguió, siquiera, el número de votos suficientes. ¿Ganaron los tres que repiten diputación? Obviamente no, porque no se atrevieron, a sabiendas, a presentarse como candidatos. A lo que debe sumarse un futuro incierto, con un grupo minoritario en el Congreso.

¿Sabrán ser oposición? Sobre todo, el señor de infinita prepotencia, Eduardo Martínez, que como líder levitaba veinte centímetros del suelo. Sin dinero, sin poder, mucho va a cambiar de su realidad. Cristina Torres se mide aparte, la única con pública y total identificación con el gobernador. O, al menos, así era antes de su derrota anterior.

El PRI logró meter, vía impugnada, otra diputación con Edith Rodríguez Villanueva. Que ni siquiera conocen en Google. Dos no pintan, de cualquier forma.

Otra vez tenemos que preguntarnos quién ganó, quién perdió en esta elección para diputados locales. Como partido político MORENA perdió presencia, poder, cantidad de votos. Que no es poco. Con los candidatos, impresentables, que están metidos en su “bancada” es obvio que seguirá perdiendo espacios, que habrá mayor rechazo público.
No van en caballo de Hacienda para lo que sigue localmente.

El Congreso se pintará de morado, si es que éste sigue siendo el color del partido MORENA después del próximo cambio de dirigente. ¿Se traduce esto como “oposición”? ¿Quién de los que ganaron la elección bajo esas siglas sabe, realmente, de leyes? ¿Quién entiende a fondo los entretelones del poder legislativo?

Es buen momento para examinar qué hicieron los diputados que ya se van. Quiénes se distinguieron. Quiénes fueron oposición. Quiénes pudieron traducir su trabajo ante la sociedad.

Cuando hablamos de un 22 por ciento del listado electoral que fue a votar, a elegir, estamos señalando a un porcentaje muy pequeño de la población. Y todavía hay que agregar a los más de 14 mil quintanarroenses que acudieron a las urnas, pero anularon su voto.

Con los resultados de la elección ya sobre la mesa, varios perdieron, otros ganaron migajas, otros perdieron ganando. Y los demás, es decir, la sociedad, el pueblo, nosotros, perdimos en verdad.

¿Puede Carlos Joaquín gobernar con tranquilidad con este poder, esta Cámara de Diputados enfrente? De sobra…