Juan R. Hernández / Grupo Cantón
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el 2 de febrero se inaugurará el tramo Santa Fe–Observatorio del Tren Insurgente.
Ciudad de México.- La mañana avanzaba en Palacio Nacional cuando la presidenta Claudia Sheinbaum dejó caer una de esas frases que cambian la rutina de miles sin hacer demasiado ruido: “el lunes 2 de febrero se inaugura el tren de Santa Fe a Observatorio”.
No hubo fanfarria inmediata, pero bastó para que, del otro lado de la ciudad, oficinistas, estudiantes y trabajadores que cruzan a diario el poniente levantaran la vista del reloj.
Aún no decide si el banderazo será desde el atril de la mañanera o en alguna estación, pero el mensaje quedó claro: El Insurgente está listo para avanzar un tramo más.
El tren que hoy mueve 22 mil personas al día entre Zinacantepec y Santa Fe, pronto conectará con Observatorio, acercándose a su promesa completa: 57.7 kilómetros, menos de una hora de recorrido y más de 100 mil usuarios diarios.
Una obra que no se mide en discursos, sino en minutos ganados a la vida.
Mientras el acero rueda y las pruebas técnicas se afinan, la presidenta también se movía entre cifras menos visibles, pero igual de decisivas. Horas antes, había reunido en Palacio a los jefes del sistema financiero.
Banqueros, funcionarios y reguladores sentados alrededor de una misma mesa, con un objetivo: que el crédito deje de ser un privilegio.
“No todo son tasas”, dijo Sheinbaum, “también son requisitos”.
La meta es clara: llevar el crédito al 30% del PIB en el sexenio, cuando hoy apenas ronda el 25. Para las PyMEs, eso significa oxígeno.
El día cerró con otro mensaje, esta vez dirigido a las aulas.
Al hablar del CIDE, Sheinbaum pidió a las instituciones públicas dejar atrás el elitismo académico. Recordó que la excelencia no vive solo en rankings ni en currículums, y que nadie —por brillante que sea— está por encima del pueblo que financia la educación y la ciencia.
Trenes que avanzan, créditos que se destraban y universidades que bajan del pedestal. Así transcurrió la jornada: sin estridencias, pero con señales claras. En Palacio, el país se piensa en rieles, en números y en aulas, mientras allá afuera la ciudad espera —cronómetro en mano— que el lunes llegue y el tren, por fin, cruce hasta Observatorio.

