Carlos Martínez/Grupo Cantón
Autoridades colocan y recolocan sellos en un predio señalado por contaminación en Playa del Carmen, mientras denuncian descargas clandestinas de aguas negras hacia la playa.
Playa del Carmen.- Lo que comenzó como un operativo ejemplar terminó convirtiéndose en una especie de serie por episodios, donde los sellos de suspensión tienen más movilidad que los propios inspectores.
Acto 1: Autoridades ambientales llegan con determinación, colocan sellos de suspensión en un predio señalado por el vertido de desechos hacia la playa. Mensaje claro: aquí no se contamina… al menos en horario laboral.
Acto 2: La presidenta municipal, Estefanía Mercado, aparece en un video institucional recordando que su administración protege el medio ambiente. Discurso firme, tono solemne y, por un momento, todo parece bajo control.
Acto 3: Pero la realidad, siempre inoportuna, hace su entrada. Quintana Roo Hoy documenta que los sellos ya no están y que, lejos de cualquier suspensión, hay trabajadores operando con total normalidad. El dron no miente: la escena parece más “obra en progreso” que “clausura oficial”.
Acto 4: Autoridades regresan, recolocan los sellos y reafirman la suspensión. Segunda llamada, mismos actores, mismo escenario.
Entre actos, una revelación que cambia el guion:
El ambientalista e ingeniero civil Wilberth Ezequivel aporta un dato que añade un giro menos cómico y más preocupante al caso: el predio en cuestión, según señala, funcionaría como una especie de fosa séptica colectiva para al menos 10 hoteles de la zona.
La mecánica, presuntamente, sería digna de manual clandestino: pipas descargando residuos en el sitio y, posteriormente, durante la noche, el desalojo hacia la playa. Un sistema “discreto”, hasta que la ciudadanía lo detectó.
Postcréditos (porque esta historia claramente no ha terminado):
La secretaria de Medio Ambiente, Kandy Mendoza, confirmó que los sellos ya fueron recolocados (otra vez), que existe una investigación en curso por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, tanto por su retiro como por el manejo de aguas negras, y que los resultados se darán a conocer “de manera puntual”.
Mientras tanto…
En esta historia, los sellos van y vienen, las investigaciones están en proceso y las aguas, bueno, esas parecen tener su propio itinerario nocturno.
Conclusión:
Más que un caso aislado, esto ya parece una producción por entregas: “Playa del Carmen: entre sellos fugitivos y drenajes creativos”. Falta saber si el final será de justicia… o solo otro capítulo con reposición de sellos.
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