Redacción/Grupo Cantón
Un informe reveló que las princesas Beatriz y Eugenia de York habrían residido durante años en propiedades reales sin pagar alquiler, mientras nuevas dudas rodean la gestión de inmuebles vinculados al ex príncipe Andrés.
Reino Unido.- La familia York vuelve a situarse en el centro de la polémica. Cuando parecía que el expríncipe Andrés había quedado relegado a un discreto segundo plano tras los escándalos que han marcado los últimos años de su vida pública, un nuevo informe oficial ha reabierto el debate sobre los privilegios de una de las ramas más cuestionadas de la monarquía británica.
La controversia surge a raíz de una investigación de la Oficina Nacional de Auditoría del Reino Unido, que analiza distintos acuerdos de vivienda vinculados a miembros de la familia real. Entre los nombres que aparecen figuran las princesas Beatriz y Eugenia de York, hijas del duque de York, quienes habrían residido durante años en propiedades reales sin pagar el coste del alquiler.
Según la información difundida por el Daily Mail, Eugenia residió durante años en un apartamento situado en las inmediaciones del Palacio de St. James, mientras que Beatriz hizo lo propio en Ivy Cottage, una vivienda ubicada dentro de los terrenos del Palacio de Kensington. Ambas propiedades formaban parte del patrimonio real y, de acuerdo con el informe, los alquileres eran asumidos por la Casa Real mediante fondos privados vinculados al Ducado de Lancaster.
El documento subraya que no se empleó dinero procedente directamente de los contribuyentes para sufragar estos alquileres. Sin embargo, el mantenimiento de las residencias sí estaba relacionado con la financiación pública que recibe la institución monárquica a través de la Subvención Soberana, un detalle que ha alimentado nuevamente las críticas hacia la gestión de los recursos de la Corona.
La investigación también apunta a que algunas de estas viviendas estaban valoradas por debajo de los precios habituales del mercado inmobiliario. Según recoge el citado medio, algunas de las propiedades se encontraban muy por debajo de su valor de mercado, mientras que determinados acuerdos superaban incluso los límites internos establecidos por la propia institución.
Las condiciones de estas residencias se remontarían al reinado de Isabel II, muy unida a sus nietas Beatriz y Eugenia. Posteriormente, Carlos III habría optado por mantener esos acuerdos sin introducir modificaciones significativas.
Nueva polémica relacionada con el expríncipe Andrés
Pero las revelaciones no terminan ahí. El informe también menciona al expríncipe Andrés y la gestión de varias propiedades anexas al Royal Lodge, la residencia en la que ha vivido durante décadas.
Según la investigación, se le permitió alquilar varias viviendas situadas dentro de la finca a empleados vinculados a su entorno. Oficialmente, esos ingresos tendrían como finalidad cubrir gastos de mantenimiento y funcionamiento; sin embargo, la Oficina Nacional de Auditoría asegura que no dispone de la información necesaria para verificar de manera independiente las cantidades obtenidas.
La publicación de estos datos ha provocado reacciones inmediatas en el ámbito político británico. El exministro liberal demócrata Norman Baker fue especialmente crítico con el contenido del informe.
“Todo esto es indignante y demuestra un desprecio absoluto por el contribuyente. El dinero debería haber ido a parar a las arcas públicas, no a sus bolsillos. No hay forma de justificar que los miembros de la familia real que no trabajan sean subvencionados por el Ducado de Lancaster. La familia real vuelve a tomar el pelo al público”, afirmó.
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