Juan R. Hernández / Grupo Cantón
Mujeres indígenas y pueblo arropan mensaje de transformación nacional
Ciudad de México.- El calor pegaba desde temprano en tierras istmeñas, pero ni el sol detuvo a quienes se congregaron para escuchar a la presidenta Claudia Sheinbaum en el cierre dominical de su gira en Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca. Entre aplausos, banderas y voces que coreaban consignas, la mandataria lanzó un mensaje directo: el modelo neoliberal quedó atrás.
Acompañada por el gobernador Salomón Jara Cruz, Sheinbaum sostuvo que durante más de tres décadas el país fue conducido para beneficiar a unos cuantos, mientras las mayorías quedaban relegadas.
“Se olvidaron del pueblo”, dijo, marcando distancia con ese periodo y reivindicando el proyecto iniciado en 2018 por Andrés Manuel López Obrador.
El ambiente era festivo, pero también político. Desde el templete, la presidenta presumió cifras: 13.5 millones de personas fuera de la pobreza y un salario mínimo que pasó de menos de 3 mil a casi 9 mil 500 pesos. La gente asentía, algunos levantaban el puño, otros grababan con el celular.
Los programas sociales fueron otro de los ejes del discurso. Adultos mayores, jóvenes, personas con discapacidad y campesinos aparecieron en sus palabras como símbolo de un nuevo modelo.
“Los recursos del pueblo son del pueblo”, reiteró, provocando una ovación que se extendió varios segundos.
Pero no todo fue economía. La presidenta también volteó a la historia y a las mujeres. Recordó a Margarita Maza de Juárez como figura clave y primera embajadora de México, mientras hablaba de igualdad sustantiva y del llamado “humanismo mexicano”.
SÁBADO: RAÍCES Y MEMORIA
Un día antes, en Guelatao, el ambiente fue distinto, más solemne. Ahí, entre montañas y memoria viva, Sheinbaum conmemoró el 220 aniversario del natalicio de Benito Juárez García.
Con voz firme, afirmó que el Benemérito “vive” en la Cuarta Transformación y en la lucha contra privilegios. “La soberanía no se negocia”, lanzó, en clara alusión al contexto internacional.
En ese mismo acto firmó el decreto que reconoce a Margarita Maza como primera embajadora histórica de México, además de develar su estatua, un billete conmemorativo de la Lotería Nacional y una estampilla postal. El evento tuvo tintes simbólicos: niñas gritaban la tradicional porra de la Lotería, funcionarios acompañaban desde el templete y el público respondía con entusiasmo.
El mensaje fue claro: pasado y presente se entrelazan. Entre la figura de Juárez y los programas sociales actuales, la gira cerró con una narrativa que combina historia, política y territorio.

