La verdadera desigualdad femenina

Algo que tendría que ser connatural. Que las mujeres decidan sobre su propio cuerpo. No es así.

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¿En qué cambia, realmente, la vida de millones de mujeres la absurda Ley de Paridad?
Porque la obligación de dar cincuenta por ciento de los empleos en gobiernos y ayuntamientos no es, siquiera, un paliativo para lo importante. Que no es, no puede ser otra cosa que ser dueñas del propio cuerpo.

Algo que tendría que ser connatural. Que las mujeres decidan sobre su propio cuerpo.
No es así. Si en la Ciudad de México el aborto es legal hace varios años, podemos hablar de 750 mil abortos clandestinos cada año en todo el país. Con el agregado de la criminalización: Se han abierto 2 mil 135 carpetas de investigación por este “delito” de 2015 a 2018.

De las mujeres que han abortado, sin ninguna atención médica, en manos de charlatanes, el 36 por ciento han necesitado atención médica por complicaciones. Y un estimado muy “amable” dice que el 25 por ciento de estas, murieron.

Esto quiere decir que en nuestro país muchas mujeres están encarceladas por
ejercer el elemental derecho de ser dueñas de su propio cuerpo, así con tantas reiteraciones. Y muchas otras han muerto.

¿De qué igualdad, paridad podemos hablar entonces?
¿Seguimos? Porque que le den a una mujer una plaza simbólica no es suficiente.
Más del sesenta por ciento de las personas que no tienen una pensión en su vejez son mujeres. Y menos del 30 por ciento de las mujeres pensionadas por el IMSS reciben un salario mínimo al mes. Es decir, se mueren, literalmente se mueren de hambre.

Con el aumento al número de semanas cotizadas en el IMSS el sexenio pasado, las mujeres pierden en gran número su posibilidad de aspirar a un dinero por concepto de retiro, ya que también por asunto de género, son quienes tienen mayor cambio en el número de empleos.

Son las ancianas incómodas para las familias, las que son abandonadas, las que apenas tienen la pensión que otorga el gobierno actual para sufragar todas sus necesidades. A todo esto, debemos agregar que las mayores tasas de analfabetismo pertenecen a las mujeres, así como los menores salarios.

¿Hablamos del doble trabajo? Porque ellas lavan la ropa, los trastes, limpian y además contribuyen a la economía del hogar, cuando no lo sostienen totalmente.

La senadora Nubia Mayorga, tan cercana al poder desde Hidalgo, presume que la iniciativa de Ley que fue aprobada es un gran logro para la igualdad. ¿Lo es? Porque puede quedarse, además, en una ley tan difícil de cumplir como dotar de Seguro Social a las empleadas domésticas, que suelen durar en sus empleos pocas semanas. ¿Cuántas asistentes gozan del IMSS? Sobre todo, cuando las familias tienen muy poco margen en sus gastos estos días.

Y a la Ministra, perdón Secretaria, Olga Sánchez Cordero ya se le olvidó su intención de que el aborto fuese legal en todo el país.

Lo cierto es que mientras las mujeres no sean dueñas de su cuerpo, mientras no haya leyes que protejan verdaderamente su vejez, todo lo demás es un discurso político ya muy gastado…