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junio 07, 2026

clausura del Festival Hungría en Cancún

Columna

Un siglo de amistad Cerró entre música, voces y cultura

Jocelyn Díaz / Grupo Cantón

La gala de clausura reunió música, coros y expresiones artísticas para conmemorar un siglo de relaciones entre México y Hungría.

Cancún.- Después de dos días de actividades culturales y académicas en la Universidad del Caribe, el público se reunió para celebrar el cierre de una edición especialmente significativa: la que conmemora los 100 años de relaciones diplomáticas entre Hungría y México.

  • La velada contó con la presencia del embajador de Hungría en México, Zoltán Németh
  • La rectora de la Universidad del Caribe, Xóchitl Carmona
  • El director del Instituto de la Cultura y las Artes de Cancún, Carlos López Jiménez
  • Así como representantes de la comunidad húngara, artistas e invitados especiales que se sumaron a esta celebración intercultural.

La noche inició con el cuarteto coral Négy Hang, integrado por Lorena González, Rosy May, Rafael Sánchez y Salomón Zertuche.

Poco después, el coro Harmony Voices, conformado por niñas, niños y jóvenes de Playa del Carmen bajo la dirección de Neivi Meza, aportó frescura y sensibilidad al programa.

Música coral, folclor y metal sinfónico marcaron la clausura

Uno de los momentos más emotivos llegó con la participación de la destacada flautista húngara Ildikó Juhász y el flautista mexicano Bastián Gabriel Paz Meza, acompañados al piano por Rodrigo Mora y la propia Dra. Emöke Ujj, impulsora de este festival desde sus inicios.

La sorpresa de la noche llegó cuando las guitarras eléctricas y la batería tomaron el escenario.

Dreamlord, proyecto de death metal melódico, transformó la atmósfera con versiones inspiradas en obras de Franz Liszt y Béla Bartók, demostrando que la tradición también puede reinventarse sin perder su esencia.

La Orquesta de Cámara Municipal cerró una edición histórica

El cierre musical quedó en manos de la Orquesta de Cámara Municipal, dirigida por Dante Montes, que interpretó las célebres Danzas Folclóricas Rumanas de Béla Bartók. La ejecución permitió apreciar la riqueza melódica y el profundo vínculo del compositor con las raíces populares de Europa del Este, dejando una despedida cargada de energía y elegancia.

Durante la ceremonia de clausura, Carlos López Jiménez reconoció la importancia que el festival ha tenido para la vida cultural de la ciudad a lo largo de casi dos décadas, destacando el trabajo constante de la Dra. Emöke Ujj para acercar al público cancunense la riqueza artística de Hungría. Asimismo, celebró que foros como el Teatro de la Ciudad continúen siendo espacios de encuentro para expresiones culturales provenientes de distintas partes del mundo.

Por su parte, el embajador Zoltán Németh subrayó el significado histórico de esta edición al coincidir con los 100 años de relaciones diplomáticas entre México y Hungría y con las dos décadas de existencia del festival. El diplomático destacó que ambos países comparten no solo colores en sus banderas, sino también valores, principios y una profunda riqueza cultural que ha fortalecido la amistad entre ambas naciones a lo largo de un siglo.

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Más allá de la música, el festival también ofreció una mirada a las aportaciones de Hungría al mundo mediante la exposición Húngaros Visionarios, instalada en el lobby del teatro.

Entre las piezas exhibidas destacaron referencias al Cubo Rubik de Ernő Rubik, el lente de retrato de Joseph Petzval y los aportes de John von Neumann al desarrollo de la computación moderna, permitiendo al público conocer parte del legado que Hungría ha aportado al mundo.

Tras una gran historia en la ciudad, el Festival Cultural Hungría en Cancún volvió a demostrar que el arte sigue siendo una de las formas más efectivas de acercar culturas, acortar distancias y hacer lazos de comunidad.

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