Redacción / Grupo Cantón
El Paris Saint-Germain derrotó al Arsenal desde los once pasos tras empatar 1-1 en el tiempo regular y conquistó su segunda UEFA Champions League consecutiva.
Budapest, Hungría.- El Paris Saint-Germain volvió a escribir su nombre en la historia del futbol europeo al proclamarse campeón de la UEFA Champions League por segundo año consecutivo, tras derrotar 4-3 al Arsenal en la tanda de penales luego de empatar 1-1 en el tiempo regular en el Puskás Aréna.
El conjunto inglés tomó ventaja apenas al minuto cinco gracias a una definición de Kai Havertz, quien aprovechó un rebote dentro del área para vencer al arquero parisino y adelantar a los dirigidos por Mikel Arteta.
Tras el gol tempranero, el PSG asumió el control del encuentro, monopolizando la posesión del balón y generando constantes aproximaciones sobre el arco rival. Sin embargo, la sólida defensa del Arsenal logró contener los ataques durante gran parte del partido.
La igualdad llegó en la segunda mitad cuando Khvicha Kvaratskhelia provocó una falta dentro del área. El encargado de cobrar la pena máxima fue Ousmane Dembélé, quien no falló y colocó el 1-1 que devolvió la esperanza al conjunto francés.
Con el marcador empatado, ambos equipos protagonizaron una intensa batalla ofensiva. PSG estuvo cerca de tomar ventaja con un disparo al poste de Kvaratskhelia y dos oportunidades desperdiciadas por Bradley Barcola, mientras que Arsenal intentó responder con ataques directos y balones largos.
Tras un tiempo suplementario sin goles, el título se definió desde los once pasos. La serie fue dramática hasta el último cobro, donde el PSG logró imponerse 4-3 después de que Gabriel Magalhães enviara su disparo por encima del travesaño.
Con este resultado, el equipo dirigido por Luis Enrique confirmó su dominio en Europa y consiguió una nueva corona continental, consolidando un proyecto deportivo que superó una complicada fase inicial y eliminó a varios gigantes europeos en su camino hacia el título.
Por su parte, Arsenal volvió a quedarse a las puertas de la gloria europea y sumó su segunda derrota en una final de Champions League, manteniendo pendiente la conquista del máximo torneo de clubes del continente.

