Pedro Torres / Grupo Cantón
La voleibolista quintanarroense de 18 años destaca a nivel internacional impulsada por el legado deportivo de su madre y la memoria de su padre.
Cancún.- Con apenas 18 años, Aylin Andrea Ravell Iglesias se ha convertido en una de las máximas promesas del voleibol mexicano. La quintanarroense ha construido una trayectoria basada en disciplina, perseverancia y una pasión heredada de su madre, Aylin Iglesias Chaviano, exseleccionada cubana y mundialista.
“Mi mamá es mi ídola. Desde pequeña veía el voleibol gracias a ella y poco a poco me enamoré de este deporte“, recuerda Aylin, quien inició su formación en Cancún y posteriormente continuó desarrollándose en Isla Mujeres, donde comenzó a destacar tanto en voleibol de sala como de playa.

Aylin Ravell con su señora madre e inspiración Aylin Iglesias, ex seleccionada nacional de Cuba.
Su talento la llevó a competir en Estados Unidos y, a los 16 años, fue convocada a la Selección Mexicana Sub-21. Desde entonces ha representado al país en importantes competencias internacionales, destacando como Mejor Opuesta del Torneo NORCECA 2024 y en 2025 consagrarse campeona nacional en Estados Unidos, brillar en la Copa Panamericana en Canadá y en el Campeonato Mundial FIVB Girls U19 en Croacia y Serbia.
El camino no ha sido sencillo
Durante sus primeros procesos con la selección tuvo que enfrentar la distancia de su familia y momentos difíciles con otras aspirantes, experiencias que fortalecieron su carácter y determinación para mantenerse en la élite.
Hoy, su principal objetivo es continuar creciendo en el voleibol universitario de Estados Unidos y ayudar a que México alcance el máximo escenario posible: los Juegos Olímpicos.

Aylin Ravell ya ha formado parte de la Selección Mexicana de Voleibol en las categorías Sub-19 y Sub-21.
Pero detrás de cada logro existe una motivación muy especial. Al hablar de su padre, Santos Kelmirth Ravell Martínez, Aylin no oculta la emoción.
“Gracias a él estoy aquí. Lo escucho gritar en todos mis partidos y siento que sigue acompañándome. Cada punto que hago es para él“, expresa.
Y es precisamente ahí donde se encuentra la esencia de su historia. Porque más allá de las medallas y los triunfos, Aylin Ravell juega impulsada por el amor de su familia, llevando siempre consigo el legado de su madre y la memoria de un padre que sigue presente en cada salto, cada remate y cada sueño cumplido.
Su sueño: llegar a los Juegos Olímpicos con México
Cabe destacar que recientemente Aylin Ravell fue pare del programa “Inspiración que Transforma” de la UT Cancún donde ofreció junto a su madre Aylin Iglesias una charla motivacional a la comunidad estudiantil.
Gracias a su desempeño deportivo, Aylin obtuvo una beca universitaria en Nuevo México, Estados Unidos, donde combina su preparación académica con el voleibol de alto rendimiento mientras persigue su sueño de representar a México en unos Juegos Olímpicos.
“Gracias a mi padre estoy aquí. Lo escucho gritar en todos mis partidos y siento que sigue acompañándome. Cada punto que hago es para él”.

Aquí, con su padre Kelmirth Ravell (q.e.p.d), quien siempre la impulsó en su carrera deportiva.