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24 septiembre, 2021

julian aguilar estrada

Lo que bien se dice... bien se entiende

Amargas palabras, tragos amargos

Por Julian Aguilar Estrada 

 

El término amargo normalmente tiene una connotación negativa o desagradable tanto que algunos sinónimos podrían ser, agrio, áspero, acido, doloroso, penoso, triste, molesto; tan es así que cuando se tiene un momento difícil en la vida se acostumbra decir que se ha pasado un trago muy amargo, aludiendo a una mala experiencia.

En muchas ocasiones, las personas enojadas, estresadas o perversas dejan fluir a través de sus palabras, expresiones que pueden llegar a herir a otros, más allá de la intención, pues muy pocas personas reconocen que lo hacen conscientes, incluso las nuevas generaciones, acostumbran decir, seguidamente de una palabra hiriente o agresiva, que era broma, como si fuera un bálsamo para la mente o para el alma y con eso mitigar el efecto que esas amargas palabras pudieran dejar. Claro está que tampoco se trata de victimizar a nadie, ya que el emisor debe ser responsable de lo que expresa y el receptor de la forma en como lo toma y cuando interviene la sabiduría, la comprensión o el amor, pudiera restársele valor y ser indiferente a esas expresiones amargas y esto sucede cuando son personas mayores o muy amadas y ponen por delante el sentimiento fraternal o la circunstancia.

Sin embargo, las amargas palabras podrían traer tragos amargos o muy amargos por el simple hecho de hablar bajo el influjo de la soberbia, ira o inmadurez y difícilmente una vez que se expresa algo, hay vuelta atrás y a que como dice la biblia, las palabras son como flechas y una vez lanzadas ya nada las detiene. Así como algunas personas, normalmente adolecen tes, tratan de cubrir esas faltas con presentarlas como bromas o si bien con una disculpa, hay otras personas que se niegan o distorsionan lo dicho, pues las consecuencias podrían ser mayores, ya sea falsas promesas o agresiones que pierden sentido con el tiempo. Cada quien expresa lo que es, lo que trae dentro, lo que es su esencia, sin embargo, la mayoría de las personas se han arrepentido de hablar en varias ocasiones, pero casi nunca por haber callado; hablar puede ser desastroso si no se sabe hablar o si no se analiza previamente, es por eso que conviene controlar las emociones ante cualquier circunstancia y evitar los extremos, ni promesas cuando se está muy feliz, ni decisiones cuando se está enojado.

Cada vez que tengamos que expresar algo, pongamos en práctica lo que dice una frase de cuyo autor desconozco“Que tus palabras sean dulces por si algún día tienes que tragártelas”.Evitemoslostragos amargos, evitables.

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