Amigos un placer saludarlos en ¡Quintana Roo Hoy!, y en esta ocasión escribirnos sobre lo que se vivió la semana pasada en el estadio “Panamericano” de Zapopan, Jalisco; con la realización de la -LXVIII edición de la Serie del Caribe-, misma que concluyó el pasado sábado con una Gran Final 100% mexicana, que resultó de contrastes muy notorios a lo largo del juego, el cual se extendió hasta los extrainnings, siendo un final adoc, para una de las frases en mis narraciones, ya que terminó siendo un desafío de -No quiero ver, pero tengo que ver-.
Durante la semana pasada, comenté en distintos espacios que existía una gran posibilidad de que el título se quedará precisamente en México, ya que el contar con dos equipos participando, lógicamente las probabilidades de que eso ocurriera se incrementaban.
Y más aún cuando tras jugarse las Semifinales el día viernes, tanto los anfitriones Charros de Jalisco (México Rojo) y los Tomateros de Culiacán (México Verde) eliminaron a Puerto Rico (Cangrejeros de Santurce) y a República Dominicana (Leones del Escogido) respectivamente.
Después de eso, ya se sabía que el título de la -LXVIII Serie del Caribe- se quedaría en territorio azteca, pero la pregunta ahora era saber si los Charros y su mánager Benjamín Gil, le podían volver a ganar a los Tomateros de Lorenzo Bundy, a quienes habían barrido días atrás en cuatro juegos, durante la Serie Final de la Temporada 2025-26 de la Liga Arco Mexicana del Pacífico (LAMP).
Algo que a final de cuentas si ocurrió, pero que estuvo a nada de no suceder, y es que lo que hasta la quinta entrada parecía sería un triunfo fácil para los Charros al estar ganando 9-1, pero éste se terminó por complicar demás, gracias a la gran reacción de los Tomateros, quienes incluso al llegar la conclusión del décimo capitulo, estaban a solo tres -outs- del título caribeño.
Pero la tropa de “Benjii” Gil y con el respaldo de la mayoría de los aficionados en el estadio, tendrían preparado un final no apto para cardíacos, al colocar rápidamente corredores en base que le complicaron la existencia al cerrador de los Tomateros, José Guadalupe Chávez.
Si bien es cierto que las carreras del empate como la del primer campeonato de los Charros de Jalisco en una Serie del Caribe, entraron con un par de -wild pitches-, estas pudieron no haber llegado, si “Lupe” Chavez en un rodado de frente a èl, hubiera tomado el riego de ir a la intermedia y buscar un potencial -doble play-, algo que no hizo y permitió que los corredores en base estuvieran en posición de anotar.
Es así como una vez más el Beisbol nos muestra su magia y como las victorias que más saben, deben de llevar un toque de dramatismo, ahora esperamos que Benjamín Gil contagie de la misma manera a la Selección Mexicana, que èl dirigirá a partir del 6 de marzo en el -VI Clásico Mundial de Beisbol-, así í que sin más por el momento, me despido de ustedes, deseándoles que la ¡Pasen, muy…pero muy bien!.

