Las recientes acciones de Estados Unidos contra tanqueros vinculados al petróleo venezolano no son un hecho aislado ni improvisado.
Responden a una lógica clara: Donald Trump vuelve a usar el petróleo como arma política.
Su narrativa es simple pero efectiva: presión máxima contra regímenes adversarios, control de flujos energéticos y un mensaje interno de fuerza rumbo a su electorado. Venezuela es el símbolo; el mensaje es global.
El fondo del conflicto no es solo Caracas, es el control del comercio energético en el Caribe, una región clave para rutas marítimas, seguros, precios y estabilidad logística.
Cuando se detienen tanqueros, no se detiene solo petróleo: se altera la confianza del mercado. Suben las primas de riesgo, se encarecen los seguros marítimos, aumentan los costos de flete y aparece la volatilidad.
Aunque existan muchos países petroleros, el mercado energético funciona por expectativas. Y la incertidumbre siempre cuesta.
Para el mundo, esto significa mayor presión inflacionaria, sobre todo en transporte, alimentos y turismo.
Para México, aunque seamos productores, el impacto llega por la vía de precios internacionales, logística y cadenas de suministro.
La gasolina, el diésel y el transporte no se fijan en aislamiento; se fijan en un mercado global nervioso.
¿Y Quintana Roo? Aquí el riesgo no es geopolítico, es económico.
Un Caribe percibido como tenso puede afectar cruceros, seguros, costos operativos y márgenes del sector turístico. Hoteles, aerolíneas y operadores son intensivos en energía. Cualquier aumento sostenido en combustibles se traduce en presión financiera.
La mejor estrategia ante el peor escenario es anticiparse: blindar costos energéticos, coordinar mensajes claros de estabilidad turística, fortalecer acuerdos con navieras y proveedores, y monitorear diariamente precios, seguros y logística. En tiempos de tensión global, el que se adelanta, sobrevive; el que reacciona tarde, paga la factura.
¡Hasta la próxima semana, con nuevos retos y oportunidades!
Sin miedo a la cima, porque el éxito ya lo tenemos.
Geopolitics in the Tank
The Roar of the Lion
By: Sergio León Cervantes
The recent U.S. actions against oil tankers linked to Venezuela are neither accidental nor isolated. They follow a clear logic: Donald Trump is once again using oil as a political weapon. The narrative is strategic—maximum pressure on adversarial regimes, control over energy flows, and a strong message to his domestic audience. Venezuela is the target; the signal is global.
At the core, this is not just about Caracas. It is about who controls energy trade in the Caribbean, a critical corridor for shipping routes, insurance markets, pricing benchmarks, and logistical stability. When tankers are stopped, it is not only oil that is disrupted—it is market confidence. Risk premiums rise, maritime insurance becomes more expensive, freight costs increase, and volatility spreads. Even in a world full of oil producers, energy markets move on expectations. Uncertainty always has a price.
Globally, the consequence is higher inflationary pressure, especially in transportation, food, and tourism. For Mexico, despite being an oil producer, the impact comes through international prices, logistics, and supply chains. Fuel prices are not set in isolation; they are shaped by a nervous global market.
For Quintana Roo, the risk is not geopolitical—it is economic. A Caribbean perceived as unstable can affect cruise routes, insurance costs, operational expenses, and profitability. Tourism is energy-intensive. Any sustained increase in fuel prices directly pressures margins.
The best strategy for the worst-case scenario is anticipation: hedging energy costs, delivering clear communication of regional stability, strengthening coordination with shipping and tourism operators, and closely monitoring fuel, insurance, and logistics indicators. In times of global tension, those who move early stay competitive; those who hesitate absorb the shock.
Until next week, with new challenges and opportunities!
Fearlessly reaching the top, because we already have success.
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