Síguenos

¿Qué estás buscando?

marzo 10, 2026

Voces

Filosofía a sorbos: “Mi media naranja ¿mito o realidad?”

El primer sorbo de café no solo despierta el cuerpo; a veces despierta historias que llevábamos dormidas.

Mientras el día comienza, pensamos en el amor y, casi sin darnos cuenta, lo hacemos desde mitos que se repiten hasta volverse leyendas íntimas.

Relatos antiguos que aprendimos sin saber cuándo, pero que quizá influyen en la forma en la que nombramos lo que sentimos.

¿Es posible que amar también sea vivir según historias heredadas, incluso cuando ya no recordamos su origen?

Uno de esos mitos aparece en El Banquete de Platón, contado por un invitado llamado Aristófanes.

Dice que, al principio, los seres humanos no éramos como ahora.

Había tres tipos de seres redondos y completos: los masculinos, los femeninos y los andróginos compuestos de hombre y mujer.

Eran completos: redondos, con cuatro brazos, cuatro piernas y dos rostros, eran fuertes y autosuficientes, porque estaban unidos, y con su fuerza y seguridad llegaron a desafiar a los dioses.

Advertisement. Scroll to continue reading.
[adsforwp id="243463"]

Zeus, para castigarlos sin destruirlos, decidió partirlos en dos, desde entonces, cada mitad quedó condenada a buscar a la otra. Al encontrarse, las mitades sentían un deseo profundo de unirse, de volver a ser una sola cosa.

A ese impulso lo llamamos amor. No por placer ni por elección, sino por nostalgia: por el recuerdo de una unidad perdida.

Desde entonces, amamos —dice el mito— porque estamos incompletos.

Porque algo nos falta.

Y quizá por eso esta historia sigue viva: porque ofrece una explicación reconfortante a la herida.

Si me siento incompleto, no es un error; es mi origen. Si busco a otro con tanta insistencia, no es debilidad; es destino.

Pero también aquí aparece la pregunta incómoda, la que el café deja al fondo de la taza: ¿qué pasa cuando esperamos que el otro nos complete? ¿No corremos el riesgo de cargarle una promesa imposible? Tal vez el problema no sea el amor, sino la idea de que alguien más deba devolvernos una forma que ya no existe.

Después de todo, queda el cuestionamiento: ¿amamos para volver a ser uno o para aprender a estar con otro sin dejar de ser quienes somos? ¿Buscamos una mitad perdida o una compañía posible?

Advertisement. Scroll to continue reading.
[adsforwp id="243463"]

Sugerencia para un buen café filosófico: Los Diálogos de Platón.

En El Banquete, el autor no ofrece una sola respuesta sobre el amor, sino un diálogo de voces y miradas distintas.

Leerlo hoy, entre un sorbo y otro de café, es una invitación: pensar si el amor que vivimos es un mito heredado o una decisión que construimos cada día.

¡Hasta el próximo cafecito!

Te puede interesar

Voces