El cristianismo es la religión con más adeptos en el mundo pues se calcula que el 29 al 31% de la población mundial cree en Jesús como Dios y redentor de la humanidad.
El islam, la segunda religión con más seguidores a nivel mundial (24 al 25%) tiene como profeta a Mohammad, pero también reconoce a Jesús como un profeta, el más grande de todos… después del profeta Mohammad.
La sociedad mexicana cada vez se va secularizando más, es decir, abandona o se aleja de la religión: según el censo de 1950, el 98.2% de la población era católica, y con el paso de las décadas, ese porcentaje va disminuyendo hasta llegar al 77% actual.
Pero esto sucede en otras partes del mundo.
En Europa, decenas de iglesias han sido convertidas en museos, bibliotecas, salas de conciertos o hasta hoteles, ante la carencia de feligreses.
De hecho, especialistas estiman que en el 2100 el islam será la religión mayoritaria, invirtiendo la proporción actual en la que los cristianos son mayoría.
Por otra parte, el sociólogo Phil Zuckerman, en un estudio realizado en 2006, calculó que en todo el mundo había entre 500 y 750 millones de personas que no creían en ninguna deidad, siendo los países donde hay más agnósticos y ateos: Suecia (46-85%), Vietnam (81%), Dinamarca (43-80%), Noruega (31-72%) y Japón (64-65%).
Para Marx serían buenas noticias, pues el filósofo considera a la religión como un consuelo mítico e ineficaz que inventaron los seres humanos para sobrellevar la miseria social.
La religión entonces actúa como un narcótico espiritual (“opio del pueblo”) que contribuye a la dominación de las clases hegemónicas.
Desde hace cincuenta años se ha posicionado la New Age o Nueva Era, en la que se mezclan astrología, esoterismo, espiritismo, angeloterapia, tarot, medicina alternativa y otras prácticas y filosofías holísticas.
No son una religión, pero cumplen algunas de las funciones de las religiones tradicionales, con la “ventaja” de que no comprometen a nada, no hay pecado, no hay castigo, no hay penitencia, no hay obligaciones.
A lo largo de la historia las religiones han sido un pilar de las sociedades humanas que cumplen la función de cohesión social, norman las relaciones sociales y dan respuesta al vacío existencial, no se prevé en un futuro su desaparición sino su recomposición.