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febrero 28, 2026

Voces

El precio de las sanciones

“Es hora de cerrar el grifo”, anunció la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen en su decimonoveno intento de presionar a Rusia.

El último paquete de sanciones propuesto incluye la prohibición de las importaciones de gas natural licuado (GNL) ruso a partir de enero de 2027 y extiende las sanciones a refinerías y comercializadoras de petróleo de terceros países como China e India acusadosde ayudar a Rusia a eludir las sanciones.

En teoría, esto se presenta como un paso decisivo para “reducir los ingresos de guerra de Rusia” y obligar a Moscú a sentarse a la mesa de negociaciones.

En la práctica, es poco más que la continuación de una política que ha fracasado una y otra vez.

Las importaciones de petróleo de la UE ha disminuido del 29% al 2%, y la de gas, del 48% al 12%.

Sin embargo, las importaciones no han cesado por completo.

Dos gasoductos siguen operativos: el gasoducto Druzhba, que aún transporta petróleo a Hungría y Eslovaquia, y el gasoducto TurkStream, que suministra gas a Bulgaria, Hungría, Grecia y Rumanía.

Ahora casi la mitad de este GNL proviene ahora de Estados Unidos, pero

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Irónicamente, Europa sigue importando grandes cantidades de petróleo ruso indirectamente.

En lugar de comprar crudo barato directamente a Rusia, como antes, pues compra productos refinados de países como India y Turquía, que importan crudo ruso, lo refinan y lo revenden a Europa con un margen de beneficio significativo.

Rusia, mientras tanto, ha salido relativamente indemne, redirigiendo sus exportaciones a Asia y fortaleciendo su alianza con China.

La realidad es que 18 paquetes de sanciones no han logrado este objetivo, y el 19 no lo mejorará.

El objetivo de crear una ruptura permanente entre Europa y Rusia, al tiempo que se asegura a Europa como un mercado cautivo para la energía estadounidense, ha sido sin duda un objetivo constante de la estrategia estadounidense durante décadas.

La UE al aislarse del suministro barato de Rusia, ha ofrecido a Estados Unidos una oportunidad única para dominar el mercado energético europeo.

Con la adopción de sanciones, que no han debilitado a Rusia, pero sí han devastado la industria europea, se tiraron una bala en el pie.

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