Novo, un espíritu belicoso

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Quienes por década hemos defendido el derecho a sentir y amar diferente, la sociedad nos ha perseguido por años, pero el reconocimiento a nuestros derechos y las conquistas por la igualdad, hoy son tendencias equívocas de aquellos detractores que por siglos no entendían que la homosexualidad era una condición y no un acto de selección.

El sábado pasado, a 44 años de la muerte del escritor, cronista, poeta y dramaturgo mexicano, Salvador Novo, que cuya infancia determinó parte de su personalidad y el futuro de muchos de nosotros, fue un escritor que cultivó la ironía crítica, la lujuria posible, el amor belicoso, descarado y diferente y para mí, Novo es aún más al ser aquel irónico y sarcástico quien se valió de la descripción minuciosa y adjetiva de su tinta, revelando los espacios inventados para el homo-erotismo en el contexto de la marginalidad, la homofobia y el secreto, valiéndose de su descripción minuciosa y adjetiva como de la ironía y sarcasmo que defendían el amor oculto entre iguales.

Novo irritó y fascinó por su provocación deslumbrando a muchos por su talento y conducta que alarmaba, pero a otros los tranquilizaba con un ingenio al llamar siempre a las cosas por su nombre, sin importar ser inconvenientes o prohibidas.
Para otros, de Salvador Novo solo queda el panorama literario contemporáneo de haber sido un gran dramaturgo que revisó y cuestionó la historia nacional mexicana con sus mitos fundacionales de Conquista e Independencia.

“La estatua de sal” es una obra básica que con trazos rápidos que infunde una densidad literaria de personas de suyo notables, y de estereotipos que siguen volviéndose arquetipos, al haber ingresado en el espacio homosexual que con talento descriptivo, solazo el ingreso a los preámbulos de lo más íntimo de la cultura gay, entregando sus secretos, sus manías preciosistas, su agudeza, su infinita red de grupos y amistades a una solidaridad interna devastada por la lógica de una minoría sin orgullos que se creía la causa y no el objeto de las persecuciones.

A casi un siglo ya no es misterio la homosexualidad de algunos contemporáneos que fueron honrados consigo mismos al enfrentarse con entereza a la intolerancia, defendiendo la libertad del arte y la cultura donde por no ser hombre o mujer, el homosexual era colocado entre ambos géneros negándoseles la posibilidad de auto representarse para vivir una vida disidente de la heteronormatividad que atentaba contra los postulados sociomorales y culturales de esas épocas.

Por lo que una manera de honrarlo mis estimados lectores a 44 años de su muerte, es este poema que le dedico a Javier Villaurrutia y que hoy comparto con ustedes.

Por la cruz inicial de tu nombre, Xavier,
y por la V de vida que late en tu apellido,
yo columbro tus ansias brillantes de no ser
y escucho el ritmo de tu corazón encendido.

Porque tu voz es sabia en callar y ceder
al claro simbolismo del rosal florecido;
porque en tus manos hay aroma de mujer
y en tu soñar angustia, y en tu ademán olvido.

Porque nuestras dos almas son cielo y mar
profundas e inconscientes en su grave callar
porque lloramos mucho y rezamos en vano,
y porque nos devora un ansia pecadora
quiero decirte: ¡Sufre!, quiero decirte: ¡Llora!
quiero decirte: ¡Ama!, quiero decirte: ¡Hermano!