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febrero 21, 2026

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Economía Circular: una oportunidad estratégica para reputación y alianzas

La entrada en vigor de la Ley General de Economía Circular no solo redefine el marco ambiental y productivo en México, sino que representa una oportunidad estratégica de reputación corporativa para las organizaciones con visión de futuro.

En un contexto donde la sostenibilidad se ha convertido en un factor clave de evaluación social, quienes integren principios circulares podrán transformar este reto en una ventaja competitiva y de credibilidad.

Más allá del cumplimiento normativo, adoptar un modelo circular implica repensar la forma en que diseñamos, producimos y comunicamos.

Significa transformar los sistemas lineales de uso de recursos en procesos regenerativos que consideren el ciclo de vida completo de los productos, promuevan la reutilización y reduzcan el impacto ambiental.

Esta transición demanda innovación, inversión y diálogo con los distintos actores del ecosistema empresarial y comunitario.

Aquí es donde la reputación corporativa se reconfigura como un activo dinámico: ya no es solo el reflejo de acciones socialmente responsables, sino el resultado de decisiones estratégicas que responden a demandas sociales profundas.

Las organizaciones que integran prácticas circulares y las comunican con transparencia —no como campañas de marketing, sino como compromisos sostenidos— fortalecen la confianza ciudadana, consolidan relaciones con stakeholders y se posicionan como referentes de liderazgo responsable.

Para convertir esta ley en una estrategia de reputación, es fundamental articular alianzas intersectoriales.

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El sector privado, la academia, las organizaciones civiles y los gobiernos locales pueden construir ecosistemas colaborativos que impulsen proyectos circulares, compartan conocimiento y generen soluciones replicables.

Estas alianzas no solo potencian resultados, sino que construyen narrativas compartidas de transformación sostenible.

En Quintana Roo, donde la economía y la calidad de vida están estrechamente vinculadas con el entorno natural, la transición hacia circularidad tiene un impacto directo en la percepción social de las organizaciones.

Integrar prácticas circulares que respondan a las necesidades del entorno no solo protege al medio ambiente, sino que también fortalece la reputación institucional y la conexión con las comunidades.

Transformar esta ley en estrategia implica escuchar, co-crear y comunicar con coherencia.

Implica convertir los compromisos en acciones visibles, medibles y relevantes, y construir conversaciones permanentes con los grupos de interés.

Cuando la responsabilidad se integra estratégicamente a la gestión organizacional y se comparte con autenticidad, la reputación se convierte en un reflejo del impacto real y del liderazgo con propósito.

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